quien te crees que soy

¿por eso me tratas así?

Magnifico comentario de Sergio Minué en Diario Médico hace unos meses y que refleja con acierto lo que se siente cuando lees algunos artículos,  oyes ciertos comentarios y ves la actitud de algunos gestores.

Tomado de Diario Médico

Hace unos día Elena Escala Redactora Jefe de este periódico, formulaba una interesante pregunta: ¿Quién teme al médico “empoderado”? Mientras parece que las iniciativas para “empoderar” a los pacientes se multiplican por parte de las administraciones, las destinadas a fomentar y facilitar la autonomía profesional no pasan de ser declaraciones teóricas

Tal vez algo pueda tener que ver en ello la percepción que una sociedad (y en especial sus políticos) tiene de sus médicos. En ese sentido, Jain y Cassel publicaron recientemente un interesante comentario en JAMA.

Lo subtitulaban: ¿Caballeros, Truhanes o Títeres? (Knights, Knaves or Pawns?), inspirándose en la concepción de los seres humanos como tales, según la teoría del profesor de la London School of Economics,Julian Le Grand. En función de cómo consideremos a los seres humanos (y en este caso a los médicos) las políticas públicas serán fundamentalmente permisivas, punitivas o prescriptivas respectivamente.

Si creemos que los médicos son “caballeros” (una especie de Atticus Finch,el abogado de  Matar a un Ruiseñor), preocupados en su actualización permanente y en dar siempre la mejor atención posible a sus pacientes, se debería poner en sus manos la gobernanza del sistema sanitario. Dar la prioridad más alta a dotarles de la mayor autonomía en la toma de sus decisiones.

Si por el contrario pensamos que son “rufianes” (del tipo del futbolista holandés De Jong conocido, entre otras fechorías, por su patada en el pecho a Xabi Alonso en la final del Mundial), la sociedad debería protegerse de ellos, sabiendo que su interés siempre será egoísta, siendo la atención a sus pacientes solo un medio para. En este caso bienvenidos sean monitorizaciones estrechas de su desempeño, publicidad y comparación de sus resultados, así como incentivos que fomenten lo que  deben hacer.

Por último, si se considera a los médicos como títeres (Pinocho antes de hacerse humano), de conducta impredecible puesto que depende de que vientos soplen en su entorno, siempre dispuestos a hacer lo que ordenen sus jefes o esté  de moda, la sociedad debería preocuparse de que hicieran lo adecuado ante su falta de criterio. Como señalan Jain y Cassel a este tipo de médicos si se les pide que hagan más pruebas diagnósticas las harán, y si se les pide lo contrario… también.

Obviamente la realidad es suficientemente compleja como para relativizar este tipo de categorizaciones. Pero algo también reflejan. Todos somos a la vez caballero, villanos o títeres. Pero, como en los cócteles, un componente suele predominar sobre los otros en cada caso. Y tal vez me atrevería a decir que existe una tendencia creciente por parte de las organizaciones a emplear instrumentos que son de especial utilidad en el caso de tratar con arquetipos rufianescos. Y que posiblemente han proliferado en estos últimos años comportamientos más cercanos al del títere entre los profesionales, una vez garantizados tanto el  empleo como la comodidad. Al margen de la necesidad de que los médicos aumenten su dosis de “caballeros” y de que la sociedad lo reconozca, el problema fundamental es tratar a los que son caballeros como si fueran rufianes. Y a los rufianes como si fueran caballeros. En un caso perderán el compromiso con la organización. Y en el otro se aprovecharán de ella.

Texto de Sergio Minue

  1. Santiago Álvarez

    Es un magnífico artículo el que mencionas Rafa. Y después de leerlo, se me ocurre que ni caballeros, ni rufianes, ni títeres: los primeros son modelos del pasado, los segundos son corruptos, los terceros son peones sumisos.
    Apuesto por el modelo de gente libre que contrasta y defiende su propio criterio, que es razonablemente fiable (todo lo que puede dar de sí un humano, que muchas veces es mucho) y que no renuncia a disfrutar de lo que le gusta hacer (aunque no sea políticamente correcto).
    Puestos a inventar modelos…
    Lo que pasa es que por ese camino no sé si nos van a “empoderar”…
    Muchos prefieren los peones.

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  2. Juan Suarez

    La cortedad de miras de muchos gestores de promocionar solo a aquellos acolitos que siguen fielmente sus consignas (sistema que por regla general les hace ostentar su cargo), ha producido una desbandada generalizada de las personas mejor cualificadas entre los cargos intermedios del SSPA en la AP, ya que mantener un criterio independiente te hace reo de traición a los valores de la Sanidad Publica. Cada vez es mas dificil en Andalucia encontrar médicos que quieran se directores de CS porque en la dirección corporativa del SAS se ha impuesto el criterio de tratar a sus médicos de AP como rufianes, juego en el que no quieren entrar la mayoria de los médicos de familia ,las direcciones de los CS estan siendo asumidas por enfermeros, generandose frecuentemente dificultades en la gestión de los CS.

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  3. mari jose fernandez aguirre

    genial¡¡¡¡ hay en los que predominan “caballeros” “rufianes” o “títeres” la administración nos trata como si todos fueramos rufianes y así son las consecuencias: Funestas

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