Etiquetado: inInhibidores de la bomba de protone

a vueltas con los protectores

En mayo de este año, la Food and Drug Administration (FDA) avisaba de que los inhibidores de la bomba de protones (IBP) podrían estar asociados con un aumento del riesgo de fracturas de cadera,muñeca y columna vertebral. Esta advertencia se basaba en la revisión de varios estudios epidemiológicos que encontraron, además, que el mayor riesgo de estas fracturas se daba en pacientes mayores, que consumían altas dosis de IBP o los utilizaban durante períodos superiores a 1 año.

De forma general se puede considerar que los IBPs son fármacos seguros incluso a largo plazo, con una baja tasa de efectos secundarios y pocos de ellos graves.

¿Cuál es el problema entonces?

• El problema es que el escenario comentado anteriormente, persona mayor, IBP crónicos y dosis generosas, es muy frecuente en nuestras consultas.
• El problema es que la protección gástrica es el nuevo paradigma que inequívocamente lleva a la sobreutilización injustificada de estos medicamentos. Este uso excesivo y extendido hace que, aunque el riesgo de efectos adversos como la osteoporosis y las fracturas consiguientes sea bajo, la magnitud del problema es importante porque afecta en potencia a un gran número de personas.
• El problema es que los IBP tienen una relación beneficio/riesgo muy favorable pero se olvida con facilidad que el denominador no es cero, es decir que su consumo no está exento de riesgo.
• El problema es que, como se señala en diveras publicaciones, el consumo de IBP se ha disparado de manera injustificada en los últimos años por diversas causas, que van desde las indicaciones no claras a los tratamientos demasiado largos, pasando por la automedicación y el precio ridículo.

Estas causas se exponen, junto a las indicaciones y efectos adversos, en ese boletín INFAC monográfico de recomendable lectura, como todos los realizados por el Centro Vasco de Información de Medicamentos CEVIME-MIE

Tampoco podrá ser ajena una desafortunada política de promoción de genéricos y dos peculiares y modernas formas de utilización de los IBP:  el aumento de dosis y su utilización en síntomas y enfermedades extraesofágicas como el asma, tos crónica, o laringitis,  se presupone en todas ellas un origen relacionado con el reflujo del contenido gástrico. Como se pone de manifiesto en una revisión narrativa reciente, en estos casos el ensayo empírico con IBP ha sido y sigue siendo el enfoque inicial, si bien recientes estudios aleatorizados, controlados con placebo, en estas afecciones han sido poco concluyentes a la hora de mostrar si existe beneficio de la terapia de supresión ácida.