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2 metros o más: ¿cual es la evidencia sobre el distanciamiento físico en covid-19?

Extracto traducido de Jones Nicholas R, Qureshi Zeshan U, Temple Robert J, Larwood Jessica P J, Greenhalgh Trisha, Bourouiba Lydia et al. Two metres or one: what is the evidence for physical distancing in covid-19? BMJ 2020; 370 :m3223

El distanciamiento físico es una parte importante de las medidas para controlar el covid-19, pero no está claro exactamente cuán lejos y por cuánto tiempo el contacto es seguro en diferentes contextos. Las normas que estipulan una única distancia física específica (1 o 2 metros) entre individuos para reducir la transmisión del SARS-CoV-2, el virus que causa el covid-19, se basan en una noción anticuada y dicotómica del tamaño de las gotas respiratorias. Esto pasa por alto la física de las emisiones respiratorias, donde las gotas de todos los tamaños quedan atrapadas y movidas por una nube de gas exhalado turbulento húmedo y caliente, que las mantiene concentradas mientras las transporta por metros en unos pocos segundos. Después de que la nube se desacelera lo suficiente, la ventilación, los patrones específicos de flujo de aire y el tipo de actividad se vuelven importantes. También son importantes la carga viral del emisor, la duración de la exposición y la susceptibilidad de un individuo a la infección.

En lugar de reglas únicas de distancia física fija, se propone unas recomendaciones que reflejan mejor los múltiples factores que se combinan para determinar el riesgo. Esto proporcionaría una mayor protección en los entornos de mayor riesgo, pero también una mayor libertad en entornos de menor riesgo, lo que permitiría potencialmente un retorno a la normalidad en algunos aspectos de la vida social y económica.

Las influencias ambientales son complejas y es probable que se refuercen mutuamente. Las reglas de distanciamiento físico serían más efectivas si reflejaran niveles escalonados de riesgo. La figura presenta una guía de cómo el riesgo de transmisión puede variar según el entorno, el nivel de ocupación, el tiempo de contacto y si se usan mascarillas. Estas estimaciones se aplican cuando todos están asintomáticos. En las situaciones de mayor riesgo (interiores con poca ventilación, altos niveles de ocupación, tiempo de contacto prolongado y sin cubrirse la cara, como un bar lleno de gente o un club nocturno), se debe considerar una distancia física de más de 2 m y minimizar el tiempo de ocupación. Es probable que un distanciamiento menos estricto sea adecuado en escenarios de bajo riesgo. Las personas con síntomas (que en cualquier caso deberían aislarse por sí mismas) tienden a tener una carga viral elevada y exhalaciones respiratorias violentas más frecuentes.

Traducción tabla de @eduardosuarez

Figura.  Riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 de personas asintomáticas en diferentes entornos y para diferente tiempo de estancia, ventilación y niveles de hacinamiento (ignorando la variación en la susceptibilidad y las tasas de diseminación viral). Las mascarillas se refieren a aquellas destinada para la población en general y no a mascarillas tipo FFP2 o FFP3 (high grade respirators en el original) . Las calificaciones son indicativas de riesgo relativo cualitativo y no representan una medida cuantitativa. Es posible que también se deban tener en cuenta otros factores que no se presentan en estas tablas al considerar el riesgo de transmisión, incluida la carga viral de una persona infectada y la susceptibilidad de las personas a la infección. Toser o estornudar, incluso si se deben a irritación o alergias mientras se está asintomático, agravaría el riesgo de exposición en un espacio interior, independientemente de la ventilación.

Mensajes clave

Las normas actuales sobre el distanciamiento físico seguro se basan en ciencia obsoleta.

La distribución de partículas virales se ve afectada por numerosos factores, incluido el flujo de aire.

La evidencia sugiere que el SARS-CoV-2 puede viajar más de 2 m cuando se tose o grita.

Las reglas sobre el distanciamiento deben reflejar los múltiples factores que afectan el riesgo, incluida la ventilación, la ocupación y el tiempo de exposición.