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oídos sordos

Desde hace unos años estamos asintiendo a una explosión del corpus bibliográfico de los humildes tapones de cera, un problema muy común pero descuidado de investigación y, por ello, pasto fácil de la especulación y la “”experiencia”, cuando no de la superchería. También de conflictos con mi (s) enfermero (s) a los que dedico este post

La cera del oído impactada es a una de las razones más frecuentes de consulta a los médicos de familia dentro de la esfera ORL, dado que causan disminución de la audición, malestar y a veces dolor y mareos. Se deben tratar al menos cuando causen estos síntomas. Las gotas óticas (a base de aceite o agua) se suelen prescribir para eliminar la cera, o para ayudar al lavado posterior con jeringa si fuese necesario.

Tras una insólita guía de práctica clínica sobre lo tapones de cera en los oídos (insólita por desacostumbrada) publicada por la revista Otolaryngology Head and Neck Surgery como suplemento del mes de septiembre de 2008,  salió a la luz  en 2010 un informe de la agencia de evaluación de tecnologías inglesa sobre la efectividad y seguridad de los diferentes métodos de extracción de tapones de cerumen. Ahora se publica por la revista Annals of Family Medicine un ensayo clínico aleatorizado que compara  la irrigación de agua con jeringas tipo pera por el mismo paciente con el tratamiento habitual en un centro sanitario y a la vez analizan sus efectos sobre la utilización de los servicios de salud.

Una revisión Cochrane iniciada en 2003 (actualizada en 2008) tras revisar nueve ensayos sobre este problema, concluye que las gotas óticas (de cualquier tipo) pueden ayudar a eliminar la cera, el agua y las gotas de solución salina parecen ser tan buenas como los productos comerciales más costosos. Sin embargo, la calidad de los ensayos fue generalmente baja y se necesita mayor investigación.

Una revisión de la revista AMF con el sugerente titulo de Tapones de cera: ¿reblandecerlos y sacarlos en una semana? publicada también en 2008  y basada en la revisión Cochrane (sin la ultima actualización) y en la guía de práctica clínica comentada, recomienda el uso de agentes disolventes de la cera o cerumenolíticos, y aunque las pruebas no son abundantes, se recomienda completar la extracción con un lavado con agua tibia utilizando una jeringa, o mediante extracción manual utilizando diversos dispositivos cuando la irrigación no es posible, o no está recomendada.

Por tanto:

  • Los productos anticerumen, entre los que se incluyen el agua y la solución salina, se pueden utilizar de forma aislada.
  • No se encuentran diferencias entre ellos en los escasos estudios en que se ha evaluado.
  • La instilación de reblandecedores del cerumen seguido del lavado es tan eficaz  o más como la aplicación de estos de forma aislada durante varios días
  • Cuando se combinan con la irrigación, no parece haber gran diferencia cuando se instilan inmediatamente antes de ésta o precedida de varios días.  En un ensayo de autores españoles que comparo los cerumenoliticos más populares en nuestro pais frente a suero salino, la instilación de las gotas se realizaba quince minutos antes. Los resultados de este estudio- ya que sale- revelan que el uso de Taponoto o Otocerum no mejoró significativamente la proporción de las membranas del tímpano que se visualiza por completo en comparación con una solución salina cuando se añaden 15 minutos antes de la irrigación del oído.
  • Las recomendaciones de la guia americana desaconsejan usar hisopos de algodón u otros dispositivos utilizados en Estados Unidos, como los irrigadores orales a chorro o el tratamiento  con velas óticas.

La revisión sistemática y una evaluación económica que se hace en el informe de de evaluación ingles es rigurosa, pero desgraciadamente no da mucho de si teniendo como única conclusión claraque el uso de reblandecedores seguido de irrigación es la mejor alternativa, sin que se pueda determinar qué reblandecedor es mejor, los tiempos en las intervenciones y el tipo de irrigación; terminando, como no, con la necesidad de nuevas investigación sobre el tema que aclare la mejor forma de afrontar un problema tan común.

oido cerumen

La revista Otolaryngology Head and Neck Surgery revista oficial de la American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery Foundation, Inc.  y de la  American Academy of Otolaryngic Allergy ha publicado en el último cuatrimestre de este año dos guías especialmente útiles para los médicos de familia ya que tratan dos temas a medida descuidados por las publicaciones  pero muy frecuentes en la consulta: los tapones de cerumen y el vértigo paroxístico.

Sobre el manejo de los tapones de cerumen  se publico un suplemento en el mes de septiembre con una guía de práctica clínica cuyo objetivo era ayudar a los profesionales especialistas de otorrinolaringología y médicos de atención primaria en el manejo y tratamiento apropiado del tapón de cerumen o impactado. Seguramente sean las primeras recomendaciones clínicas exhaustivas sobre este tema aparentemente banal pero que constituye la causa más frecuente de pérdida de audición en nuestro medio. Ocupando un inusitado espacio y siguiendo los rigurosos estadios que reclaman las guías basadas en la evidencia, ésta repasa las actuaciones habituales en este problema, y concluye que el cerumen es beneficioso y el cuerpo lo elimina por sí mismo; en muchas ocasiones lo mejor es no hacer nada, mientras que en otras la simple extracción solucionará el problema.

cerumenSi el cerumen obstruye más del 80% del diámetro del canal auditivo se debe eliminar para evitar la pérdida la audición. Se recomienda el uso de agentes disolventes de la cera, y aunque las pruebas no son abundantes, se recomienda el uso de cerumenolíticos, combinando la extracción con un lavado con agua tibia utilizando una jeringa, así como la extracción manual utilizando diversos dispositivos cuando la irrigación no es posible o no está recomendada. Los productos anticerumen, entre los que se incluye el agua y la solución salina, se pueden utilizar de forma aislada. No se encuentran diferencias entre ellos en los escasos estudios en que se ha evaluado. Cuando se combinan con la irrigación, no parece haber gran diferencia cuando se instilan inmediatamente antes de ésta o precedida de varios días de administración. Las recomendaciones desaconsejan usar hisopos de algodón u otros dispositivos utilizados en Estados Unidos, como los irrigadores orales a chorro o el tratamiento  con velas óticas.