Reconocer de verdad la longitudinalidad.

por Nuria Jiménez y Antonio Cabrera de Longimed (colectivo para la promoción de la longitudinalidad médica)

La evidencia científica es clara: ser atendido por el mismo médico de familia está asociado a mejores resultados en salud. Y cuanto más tiempo, mejor. Mantener el mismo médico de familia durante 15 años reduce en un 30% el uso de urgencias, en un 28% las hospitalizaciones y en un 25% la mortalidad. No hay fármaco que iguale esos resultados. A esta relación continuada en el tiempo entre un paciente y su médica de familia, atendiendo la mayor parte de los problemas del paciente, tanto agudos como crónicos, se denomina longitudinalidad.


La Dra. María Teresa Marín (desde hace 27 años) y el Dr. José Damián Ranz (desde hace 20 años) atienden a sus pacientes en el Centro de Salud General Ricardos en Carabanchel (Madrid). Tras acabar su especialidad de medicina de familia y comunitaria, se incorporaron a sus consultas para atender diariamente durante todos estos años en su centro de salud y en sus domicilios a pacientes como Cristina, Benito, Mari Paz, Mariano…


Hace unos días, junto a sus pacientes y sus compañeros del centro de salud, recibieron un premio a la longitudinalidad por todos estos años de atención, por encarnar uno de los pilares fundamentales de la Atención Primaria. No fue un reconocimiento oficial, sino un acto sencillo y emotivo a las puertas de su centro de salud, donde se hizo visible la importancia de lo invisible, lo constante, lo realmente eficaz. Como ellos, muchas médicas de familia en ciudades y pueblos de España continúan prestando con profesionalidad e ilusión su atención día a día, mes a mes, durante años… construyendo relaciones duraderas que la evidencia científica reconoce como la intervención sanitaria que más impacto ha demostrado en la salud de la población.


En los últimos años no hay discurso en el que un consejero de Sanidad o gerente de Atención Primaria no ensalce la longitudinalidad. Hasta la OMS (2) ha publicado recomendaciones para fortalecerla.

A pesar de esto, continuamente se ve erosionada por la precariedad laboral, la organización de la atención o la falta de contratación de médicas especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria necesarias para atender a la población madrileña. Profesionales que cambian de cupo en el mismo centro y no se les permite continuar con sus pacientes o la falta de incentivos reales para mantenerse en la misma consulta son otras formas de echar por tierra la longitudinalidad.

Ha llegado la hora de que la longitudinalidad se ponga en el centro de la atención sanitaria. «Es una cuestión de vida o muerte»


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