El silenciado éxito de la sanidad pública autogestionada
El domingo 25 de enero, el diario El Punt Avui publicó un extenso artículo de Anna Pinter titulado “L’èxit silenciat de la sanitat pública autogestionada”, sobre las entidades de base asociativa (EBA) que gestionan algunos centros de atención primaria dentro del sistema público catalán. Estas EBAs son empresas de economía social formadas por profesionales sanitarios que gestionan el CAP con gran autonomía, pero financiadas y contratadas por la sanidad pública. El modelo se basa en la autogestión: los propios profesionales organizan recursos, equipos y procesos, con incentivos ligados a resultados de salud, listas de espera, uso adecuado de pruebas y grado de satisfacción. Por último y no menos importante, esta forma de trabajar genera una mayor motivación y menor burnout.
El título de la noticia es bastante elocuente y más si, como hemos hecho en el título de la entrada, cambiamos, sin rubor y con toda la intención, “éxito silencioso” por “silenciado éxito”. Pues sí, sorprende y mucho que, a pesar de que estos especiales centros de salud obtienen buenos resultados de calidad asistencial, satisfacción de los pacientes y eficiencia económica, apenas se habla de ellos en el debate público y menos aún fuera de Cataluña.
No es cuestión de que la idea y estos centros no estén rodados; no es cuestión de tiempo. Estos centros están ahí desde 1993, que se creó el primero, aunque desde 2013 no se ha creado ninguno nuevo. Como expuso Jaume Sellarés en el reciente congreso de la SEMFyC, la autogestión no es una novedad, es una reforma evaluada. En esta ponencia y en el artículo del Punt Avui, se subraya que estos centros suelen tener mejores indicadores que la media del sistema, a menudo con menos burocracia interna y más capacidad de decisión en el día a día.
¿Cuál es el problema, entonces?
¿Por qué una atención primaria sedienta de ideas y de iniciativas organizativas, no adopta estas nuevas formas de gestión?
En la misma Cataluña, la Generalitat no ha extendido el modelo y las EBAs viven en una especie de “limbo” político, con incertidumbre sobre su continuidad futura. Fuera de Cataluña, esta iniciativa se ve con ese paleto recelo nacido de la desconfianza y el desconocimiento. Se une la polémica ideológica: algunos lo critican por introducir fórmulas empresariales en la sanidad pública. Sí, esos que ven la privatización del SNS como una sempiterna amenaza, nunca cumplida, pero que sirve para mantener el decrépito sistema actual. No hay que olvidar tampoco esa ceguera cognitiva que define la célebre frase de Sinclair y que modificada, quedaría así:
«Es difícil hacer que un directivo de atención primaria inicie algo cuando su puesto depende de que no lo inicie.»
En el resto de España navegamos en un contexto de presión asistencial, falta de profesionales y necesidad de innovación organizativa. La experiencia de las EBAs podría aportar muchas lecciones útiles para reforzar la atención primaria pública, antes de su inevitable declive.
En fin, el reportaje es elocuente y suficiente para que el lector se haga la idea de las ventajas de las EBA. Dejamos aquí el enlace a la versión original en catalán, el PDF y el PDF de la traducción al castellano, gracias a Jaume Sellarés.

Muchas gracias Rafa, estupendamente explicado. Creo que señalas otro aspecto mas de la invisibilizacion (yo diria incluso ninguneo) de la Atención Primaria, como es no potenciar las experiencias con buenos resultados: para pacientes, para profesionales y para el propio sistema.
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Es perverso que se compare un modelo como el de las EBA que se encuentran situadas en los barrios más ricos de Barcelona con los demás proveedores de AP, especialmente el Institut Català de la Salut (proveedor del 80% de la primaria de Catalunya), que no atienden a poblaciones tan selectas. Seguro que Sellarés pronto nos dirá que la diferencia de más de 10 años en la esperanza de vida entre su población o la de un barrio como La Mina (gestionado por el ICS) son sin duda debido al eficiente modelo de la EBA… las comparaciones son odiososas…
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Creo que más odioso es no comparar y/o no permitir que se den las comparaciones.
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Apreciado Ricard Riel, agradecerte tu comentario, aunque para ser precisos, convendría puntualizar algunos datos, por ejemplo, el ICS (Institut Català de la Salud) es el proveedor mayoritario de Atención Primaria, representa un poco más del 75 % del total de Centros de Salud, significa que gestiona más centros en zona “selectas”, que todas las EBAS de Catalunya.
Puedes consultar los datos de nivel socioeconómico, de envejecimiento y otros muchos en el portal de la Central de Resultados y verás que esta afirmación que planteas, no se ajusta a la realidad, no es más que un tópico que se repite una y otra vez, pero que no se sustenta mas que en la imaginación de algunos detractores.
No encontrarás ningún escrito, comentario o publicación mía, donde relacione la esperanza de vida de una población o barrio con el modelo de gestión del Centro de Salud, tampoco se hace ninguna mención a la esperanza de vida en el artículo.
El método científico se base en comparar resultados con rigor metodológico y poder hacer afirmaciones sustentadas en evidencias, así avanza el conocimiento y la ciencia.
¿Como podremos mejorar nuestra maltrecha Atención Primaria si renunciamos a analizarla y a comparar resultados? Las opiniones, los juicios de valor y las creencias son respetables, pero no es el mejor camino para administrar los Servicios Públicos en nuestra Sociedad.
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