Primum non nocere 2019

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¿quien teme a la Wikipedia? (1)

25 noviembre 2012 9 Comentarios

Es sabido que al lado de recursos rigurosos y de calidad contrastada, Internet ofrece páginas de contenidos al menos dudosos y en algunos casos peligrosos. Desde los inicios de la red ha existido una preocupación con la calidad de la información de salud en general, y sobre medicamentos en particular. Los efectos adversos de esta calidad (o más bien de su falta) esta generando bastantes estudios, pero la literatura que plasma esta preocupación, es  tan profusa como unidireccional. En estos días la revista Atención Primaria ha publicado, en avance, un articulo sobre el tema (uno mas) que ha sido objeto de un análisis superficial en algunos blogs y web de noticias.

Preocupa, y parece que mucho, la calidad de la información médica y aún más la relacionada con medicamentos. Sin embargo esta preocupación podría revelar un desconocimiento de cómo funciona la red y grandes dosis de paternalismo. También pesa de forma importante los falsos prejuicios sobre el comportamiento de los usuarios, a saber:

1. primer prejuicio: pensar que la gente  si no es profesional, o esta especializado en un tema, es tonta y no sabe generar, ni utilizar la información sobre ese tema.

2. segundo: que solo se utiliza una fuente de información, y que al utilizarlas estas personas consideran todas las fuentes iguales y lo hacen con los mismos objetivos.

3.tercero: que las fuentes clásicas son más fiables (a priori) que Internet y por tanto  no dudan es establecerlo como patrón en la comparación.

Un estudio publicado en 2008 en Annals of Pharmacotheraphy encontró que la información sobre medicamentos disponible en Wikipedia no tenía errores salvo por omisión (se olvidaban advertencias sobre efectos adversos e incompatibilidades). Cuando se comparo la información de medicamentos encontrada en esta enciclopedia general on line, con la que brinda una base de datos específica -considerada como de referencia- se vio que en general las respuestas de la enciclopedia fueron menos completas, pero nunca incorrectas.

Este estudio en su planteamiento y discusión,  cae en los prejuicios que antes comentábamos. Es lógico que confirmen sus ideas si comparan Wikipedia con una base de datos cuasi profesional que según la definición que aparece su página web es  ”the web’s largest drug reference, designed for practicing physicians”.  Es lógico también que confirmen sus prevenciones, si piensan que la omisión es un pecado, es decir que alguien va a pensar por ejemplo que, porque no esté reflejado en Wikipedía, los fármacos no presentan efectos adversos. Es lógico que alimente sus preocupaciones si piensan que los usuarios no saben distinguir una enciclopedia, de un vademécum, y que se pueden comparar fuentes de información utilizando un “gold estándar” que favorece claramente a una de los contendientes.

El problema que tienen, y que no saben cómo resolver, es que la gente utiliza Internet, pese a quien pese, para buscar información médica. La información peligrosa existe pero no está camuflada, los recursos generales que tratan sobre medicamentos, a los que los internautas acceden tras búsquedas temáticas en motores de búsqueda, no son tan malos, ni tan inseguros. La información segura e insegura fluye por la red, pero procede y se aloja en lugares que cualquier internauta medio,reconoce sin equívocos.

Cuando el usuario busca información sanitaria en Internet,  suele ir a los sitios que le devuelven los buscadores en primer lugar, y estos suelen ser los más populares como la Wikipedia y no los más inseguros. Es un prejuicio de profesionales poco avezados en las nuevas tecnologías, pensar que los pacientes (por no hablar de cuando se desconfía de los profesionales) no son capaces de discriminar el origen y la fiabilidad de la información. También es ingenuo pensar que solo utilizan una única fuente de información, precisamente cuando Internet les proporciona una cantidad de recursos mucho mayor, de los que siempre se había dispuesto.

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