Primum non nocere 2019

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Desde octubre de 2003. Decano de los blogs sanitarios en español. Blog de medicina, atención primaria y mucho más….. o mucho menos.

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elogio del cabreo

31 octubre 2010 44 Comentarios

“A veces, el arte está en los críticos. Estos inventan el arte.”

Alfonso Guerra, político español

¡Oh no! a la web 2.O sanitaria ha llegado la epidemia del buenrollismo; como si de  un casposo libro de autoayuda provinieran se empiezan a leer frases como: ¿De verdad todo va tan mal?, el cambio empieza por un mismo, las cosa se pueden cambiar con una sonrisa, hay que creer que todo puede ir mejor, trabajo en equipo, vamos a construir una nueva forma de avanzar y majaderías por el estilo. Eso por no hablar de la citas cursis tipo: lo que tú puedes hacer por tu país y no tu país por ti, que si lloras no ves las estrellas o anoche tuve un sueño. que si cada paso en una meta y cada meta en un paso…. ¡en fin¡.

¡Dios mío! Uno es optimista, empieza el día riendo, va bien peinado, desayuna  con su familia, quiere a sus vecinos y saluda amablemente al portero. Pero cuando llega al trabajo y ve que la ineficiencia campa por sus fueros, que se premia al escaqueador y al mediocre, que se han recolectado a los más tontos de cada casa  para ponerlos de jefes, que se alienta las demandas infinitas de los clientes y solo se recurre al uso racional cuando hablamos de pasta y en una sola dirección;

como Camilo Sexto: “¡ya no puedo más¡.

No puede ser que salga más rentable, física y emocionalmente, hacer las cosas mal. Ante esto la única salida digna es enfadarse, cabrearse, pegar un puñetazo en la mesa,  y sobre todo,  la crítica destructiva; porque poco se puede construir sobre unos cimientos falsos  (pongamos que hablo de Madrid).

Así que: me opongo con todas mis fuerzas a esa especie de santa alianza pro buenrollito con sonrisa profiden entre simplistas gurús del management, neohipies que cambian las flores por una macmanzana, neoprogres de salón que se trasladan en preferente del AVE, antisistema que imparten doctrina desde púlpitos electrónicos y neocom en los que la libertad sólo se conjuga para ellos. No, no estamos en el mejorsistemasanitariodelmundo y esto va cada vez a peor y si no, al tiempo. Mientras tanto yo seguiré reivindicando el santo derecho al cabreo.

Como dice Octavio Ortega “el medio profesional niega el derecho al cabreo pese a que se trata de una emoción fundamental para mayor beneficio del individuo y del grupo de trabajo”. En lugar de encauzar esa energía, esa gana de cambiar las cosas que van detrás de un buen cabreo, se le considera “energía negativa” e improductiva; no se sabe que hay mucho más provecho detrás de una buena crítica que en un mal halago.

Cuando van Gall (como nuestros amigos los buenrollistas), decía eso “Nunca positivo, siempre negativo” lo único que ocultaba era su incapacidad para llegar a un objetivo; la suya, no la de los demás. Basto que vinieran Rijkaard y después Guardiola, y sin cambiar “los negativos” demostraran la estulticia de esta proposición. Toda esta energía que tiene un buen cabreao debe administrarse y no acallarse, lo que hay que atacar es las frustraciones que lo producen. Ante estas, la opción de cabrearse es la más sana y la más difícil: la persona expresa lo que siente, quizás de forma explosiva e incluso violenta o maleducada pero sincera y comprometida.

Sinceridad y Compromiso ¿no es esto lo que necesitamos para hacer las cosas mejor en el sistema sanitario?

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