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Esperando a Quí

Gracias al twitter de @Joan_gene he seguido la polémica cadena epistolar publicada en La Vanguardia a raíz de la carta de una ciudadana que se quejaba del escaso respeto de los médicos por el tiempo de sus pacientes. La respuesta  profesional no se hizo esperar, incide en explicar los motivos por lo que las tradicionales esperas en las salas del mismo nombre, tienen causas lógicas y comprensibles.

Albert Espinosa autor de éxito, narra  en uno de su libros “El mundo amarillo” sus peripecias con el cáncer, médicos y hospitales rememorando su etapa adolescente que prácticamente gasto en la planta de oncología infantil de un hospital. Aunque sigue lleno de humor y de vitalidad, Albert no olvida, cuenta en una entrevista en el periódico El Mundo, algunas cosas que no le gustaban, como el tiempo que le hacían esperar los profesionales de bata blanca. Es más, menciona que cuando va dar charlas a los médicos, lo primero que hace es llegar media hora tarde,” he esperado tanto a los médicos que me gusta que me esperen ahora un poquito

En Soy Julia, una niña con lisencefalia nos cuenta por boca- o mejor pluma- de su padre, el periodista Antonio Martínez como durante mucho tiempo pensó que el jefe del hospital que visitaba con frecuencia era el Dr Qui.  La frase que más oía, repetida por todo el mundo, era: esperen a Quí , más tarde descubrió que la autentica jefa del hospital era su madre.

El tiempo y su escasa importancia relativa, es un asunto aparentemente baladí que preocupa a los pacientes. A los profesionales menos, y solo sale a colación cuando se trata de defender  con argumentos tan tiernos como falsos, el escaso respeto que manifestamos al tiempo de los pacientes.

Es cierto, tenemos poco apreció al tiempo de los demás, pero también por el propio. El tiempo es un peaje de la sanidad pública a una atención por lo demás gratuita. En la sanidad privada es un invisible atributo de autoridad y prestigio.

Así está establecido y difícil será cambiarlo mientras no cambien otras cosas por mucho que ciudadanos con acrimonia, nos lo recuerden en las estimulantes cartas al director de los periódicos.

Solo un apunte de solución, la gestión adecuada del tiempo, es decir gestionar un bien escaso e importante. Si no se  prioriza y no se organiza el escaso tiempo de los profesionales se origina un tremendo problema. Problema que es consentido por los mismo médicos. La mayoría de las veces se necesita ayuda y apoyo de personal,  imposible de encontrar en la sanidad pública y menos en atención primaria. No es lo mismo esperar para un trámite administrativo, que para una operación a corazón abierto, desgraciadamente nuestro sistema sanitario en un afán igualitarista y funcionarial , considera a los dos actos iguales, y lo malo es que los médicos nos estamos contagiando y permitiendo que la gestión- inexistente- descanse en nuestros hombros.

Por ultimo recordar los sufridos pacientes que aguanten un poquito, forma parte del rito, al fin y al cabo hasta en Indiana Jones el brujo llegaba con retraso.