Categoría: Gestión clínica y sanitaria
Sanidad = El corte ingles
¿ Tiene el paciente, al igual que el cliente, siempre la razón? Veamos estos ejemplos:
- ¿Tiene esta compatriota razón al quejarse en su blog de su médico de cabecera holandés?
- ¿Deben estos pacientes cordobeses exigir un médico y un centro de salud a cualquier hora?
- Alguna vez se tomaran medidas contundentes contra los excesos de determinados pacientes, como ha hecho esta compañía americana de telefonía.
Accesibilidad en atención primaria
Capacidad de respuesta de la atención primaria (conclusiones)
Gérvas J, Pané Menab O, Sicras Mainar A y Seminario Innovación en Atención Primaria 2006. Capacidad de respuesta de la atención primaria y buena reputación profesional, algo más que buen trabajo clínico. Med Clin (Barc). 2007;128(14):540-4
Conclusiones:
La buena reputación del médico satisface al propio profesional, sirve de acicate para la mejora continua de la calidad, facilita la buena relación con el paciente y ayuda en el ejercicio autónomo y responsable de la medicina. La reputación depende de la capacitación, responsabilidad y autonomía profesional, pero en el siglo XXI no es posible lograrla sin el concurso del trabajo gerencial audaz, innovador, inteligente y valiente.
Las 7 cuestiones consideradas en torno a la capacidad de respuesta de la atención primaria permiten hacer explícitos muchos de los problemas que subyacen en el malestar médico que nos inunda (y que destruye el ejercicio profesional, a buena reputación y a los profesionales, y puede desembocar incluso en huelgas más o menos «inesperadas»).
Sirva este trabajo para ayudar en la búsqueda racional de la buena reputación médica, que depende tanto del propio trabajo del clínico como del trabajo del gerente.
Cuestión de manos
Un estudio publicado en el número de junio de la revista Archives of Internal Medicine pone de manifiesto que la mayoría de pacientes desean que su medico les salude de forma personal con un apretón de manos y llamándoles por su nombre de pila:
En An Evidence-Based Perspective on Greetings in Medical Encounters ( Arch Intern Med. 2007;167:1172-1176.) que así se titula el artículo, se encuesto a 415 adultos sobre sus expectativas y preferencias al momento de saludar al médico, encontraron que más de dos terceras partes deseaba que el médico apretará su mano, y algo más de la mitad prefería que el médico le llamará por su nombre de pila en el momento del saludarlo. Igualmente la mayoría esperaba que los médicos se presentaran con su nombre y apellido o solo su apellido.
A las vista de los resultados los autores concluyeron que «Debería animarse a los médicos para que saluden con un apretón de manos al paciente y a percibir indicios no verbales que indiquen si los pacientes están abiertos a estos comportamientos».
«Dada la diversidad de opinión respecto al uso de los nombres, junto con las recomendaciones nacionales de seguridad para el paciente en cuanto a la identificación del paciente, sugerimos que los médicos utilicen en la primera consulta el nombre de pila y apellido de los pacientes y que se presenten con su nombre completo«.
Information Technology Comes to Medicine
Con este sugerente titulo se repasa en el número de 14 de junio de la revista New England Journal of Medicine la importancia de las nuevas tecnologías de la información en Medicina (TIS) con un sentido crítico intentado contestar a cinco interrogantes:
- ¿Que es la tecnología de información sanitaria?
- Beneficios y riesgos de las tecnologías de información sanitarias
- Prevalencia de la aceptación de las TIS
- Promoción de la implantación de las TIS
- El futuro de las TIS
¿Hacian falta alforjas para este viaje?
En un servidor de ficheros de Internet se puede consultar y descargar el Proyecto de Real Decreto sobre receta médica y orden hospitalaria de dispensación, así como los modelos de receta ( impresa y electronica) y orden de dispensación hospitalaria.
Tendremos que leerlos despacio pero a primera vista no parece muy original, ni que resuelva los problemas planteados desde hace años con la recetas médica, especialmente la de los sistemas sanitarios públicos.
Es un documento importante que va afectar directamente a la practica médica en atención primaria ¿ sera una vez más un proyecto fallido? 
Capacidad de respuesta de la atención primaria (V)
Gérvas J, Pané Menab O, Sicras Mainar A y Seminario Innovación en Atención Primaria 2006. Capacidad de respuesta de la atención primaria y buena reputación profesional, algo más que buen trabajo clínico. Med Clin (Barc). 2007;128(14):540-4
5º Si el profesional reclama y merece autonomía para organizar su trabajo,
¿qué riesgos se pueden transferir?
Nada impide que el médico funcionario asalariado cuente con incentivos y que se le transfieran riesgos y responsabilidades proporcionales a dichos riesgos. La trascendencia científica, económica y social de las decisiones clínicas justifica una reorientación de las formas de gestión, de manera que el médico se transforme en una especie de «socio» de la institución, sin perder su relación peculiar (laboral, de funcionario u otra).
Es difícil, casi imposible, gestionar sin el concurso y el compromiso de quienes toman las decisiones clínicas.
El objetivo de una buena gestión es lograr un equilibrio entre responsabilidad, autonomía y autoridad el médico mediante la transferencia del control del gasto al que decide su asignación. La atribución del gasto busca la optimización de la mejor alternativa diagnóstica y terapéutica entre la irracionalidad romántica («todo para el paciente presente») y la irracionalidad técnica («todo para la organización»). Sigue leyendo
Capacidad de respuesta de la atención primaria (IV)
Gérvas J, Pané Menab O, Sicras Mainar A y Seminario Innovación en Atención Primaria 2006. Capacidad de respuesta de la atención primaria y buena reputación profesional, algo más que buen trabajo clínico. Med Clin (Barc). 2007;128(14):540-4
4º La cartera de servicios, la asignación de los recursos y la posibilidad de gestionarlos, ¿cómo se encuentra el equilibrio que lleva a la eficiencia?
La cartera de servicios es un listado explícito de la respuesta del sistema sanitario a las necesidades de la población. Como no es posible «el todo para todos, y gratis», hay que fijar el mínimo común denominador que se ofrecerá a los ciudadanos. Sensu stricto, la cartera de servicios no responde a las necesidades en general, sino a las necesidades identificadas a las que los políticos deciden dar respuesta. La cartera de servicios del sistema sanitario público debería establecerse en un proceso abierto, con participación ciudadana, en que se tuviera en cuenta los problemas de efectividad, equidad y autonomía del paciente.
Éste es un proceso lento y complicado en que convendría tener en cuenta tanto a los grupos de pacientes bien organizados, caso de los afectados de fibromialgia, como a los más desorganizados, como familiares de enfermos de Alzheimer. Para el cumplimiento de cada servicio deberían constar los recursos, costes, objetivos e indicadores adecuados. Lo crítico en su cumplimiento es la adecuación según la necesidad, de forma que reciban el servicio todos cuantos lo necesitan y no lo reciban quienes no lo necesitan (lo primero puede verse como seguridad; lo segundo, como eficiencia y el equilibrio, como calidad). Para cumplir con este ideal, el médico de cabecera precisa apoyo de la gerencia, pues no es sólo un problema de calidad en la consulta, sino también de accesibilidad, recursos adecuados y oportunidad.
Una vía en exploración lleva a complementar la cartera de servicios financiados públicamente cuando se cumplan en éstos los principios definidos más arriba como eficiencia y seguridad. Así, se pueden ofrecer servicios adicionales que se paguen directamente o a través de seguros privados, como odontología, podología y otros, y utilizar estos ingresos para mejorar la calidad de la prestación pública. A este respecto hay innovación gestora en España; por ejemplo, en diversos centros asociados y/o gestionados por el Consorcio Hospitalario de Cataluña. Su aplicación lógica no parece plantear problemas éticos irresolubles, mejora los ingresos y aumenta la capacidad de respuesta de la atención primaria y el prestigio del centro en que se ofrecen dichos servicios complementarios.
Capacidad de respuesta de la atención primaria (III)
Gérvas J, Pané Menab O, Sicras Mainar A y Seminario Innovación en Atención Primaria 2006. Capacidad de respuesta de la atención primaria y buena reputación profesional, algo más que buen trabajo clínico. Med Clin (Barc). 2007;128(14):540-4
3ª La integración de servicios de atención primaria y de atención especializada, ¿puede mejorar la capacidad de respuesta de la primera?
Al ciudadano con un problema de salud no le interesa la organización de los servicios sanitarios, ni en niveles ni en equipos; lo que le interesa es que se solucione pronto y bien su problema, lo más cerca de su domicilio. Por ello, los servicios sanitarios deberían estar coordinados, para que la atención primaria tenga el máximo de capacidad de res puesta.
Lo lógico es la asignación territorial integrada de recursos, según capitación corregida por complejidad de problemas de salud (y dispersión geográfica, degradación social y otros indicadores de mayor consumo de recursos). Por ejemplo, los recursos para el tratamiento y seguimiento de la insuficiencia cardíaca se atribuyen a los servicios que los presten, y evitar ingresos y muertes a este respecto se utiliza como indicador de efectividad.
Capacidad de respuesta de la atención primaria (II)
Gérvas J, Pané Menab O, Sicras Mainar A y Seminario Innovación en Atención Primaria 2006. Capacidad de respuesta de la atención primaria y buena reputación profesional, algo más que buen trabajo clínico. Med Clin (Barc). 2007;128(14):540-4
2ª La accesibilidad, piedra de toque de la atención primaria, depende de los recursos o de la gestión de éstos?
Un sistema sanitario perfecto, si no es accesible, es como si no existiera, una ficción. Un sistema sanitario infinitamente accesible, para todos, a todas horas y para todo, se quemaría desaparecería, aparte de hacer perder a la población toda capacidad de reacción autónoma ante la enfermedad y el sufrimiento. Entre ambos extremos, la accesibilidad depende al mismo tiempo de los recursos y de la gestión de éstos.
Con recursos insuficientes y mala gestión, los profesionales se queman (por la sobrecarga) y los pacientes hiperfrecuentadores copan las citas (sin que muchas veces se resuelvan
sus verdaderos problemas). La mala gestión compromete la reputación del médico y del centro sanitario (y de la sanidad pública, si de ello se trata), y depende de la microgestión (del estilo de práctica del propio médico) y de la mesogestión (del trabajo del gerente, de la sobrecarga administrativa, de la falta de adecuación a los cambios en la población como envejecimiento, inmigración y demás).
Lo lógico es resolver «hoy el problema de hoy», sin que se formen «colas» en atención primaria. Para ello se pueden promocionar la consulta telefónica y la labor inicial adecuada
a la capacitación profesional, de filtro, del personal administrativo, sanitario (auxiliares de enfermería y enfermeras) y médico rotatorio, siempre que se conserve la información para el médico de cabecera. También se pueden promocionar los turnos «deslizantes» (con horarios amplios y cambiantes, aceptables para pacientes y para el personal). Además, se puede buscar un equilibrio para el paciente entre la inmediatez de la atención (por cualquier médico) y la longitudinalidad seguimiento por su médico).
De lo que se trata es de lograr que el médico dedique su tiempo a los pacientes más complejos y/o graves, y de ofrecer la máxima continuidad y longitudinalidad posibles.

