Pasen con el brazo descubierto

Entrada del blog del Fòrum Català d’Atenció Primària traducido del original

Hace pocos días, Rafa Bravo tuiteaba la foto de un cartel en un centro de salud y comentaba lo que no debe hacerse respecto a la vacunación antigripal, manifestando un no rotundo a las agendas centralizadas.

Pues parece que se hayan puesto de acuerdo en varios sitios, porque en Catalunya ocurre lo mismo. Ahora lo que prima es la agenda centralizada para la vacunación de la gripe y la COVID-19. Y se hace en contra de la evidencia de lo mejor: ser vacunados por la propia enfermera, que es quien conoce a las personas de su contingente, sus preferencias, sus dudas, quien puede hacer una intervención oportunista a aquellos pacientes que menos vienen al CAP, quien personaliza el hecho de poner una vacuna y, con su mirada holística, hace el seguimiento del estado de salud de la persona vacunada y/o de las personas de su entorno; porque existe un vínculo que marca cada instante de relación entre las enfermeras y las personas de su cupo. Todo esto es calidad en el cuidado, es calidad en la atención primaria (AP).

Por el contrario, las agendas centralizadas intentan conseguir que la cantidad sea lo más importante. ¡Cuantas más personas se vacunen mejor!! Es volver a una etapa ya pasada y que se creía superada, cuando las enfermeras hacían recetas a raudales y tenían la agenda de inyectables. La gente entraba en la consulta al grito de: «el siguiente».

Cuando lo que se busca es la cantidad, es más fácil cometer errores. Errores en la identificación de pacientes, errores de administración de la vacuna adecuada cuando se está poniendo más de una o errores de registro. No se atienden adecuadamente las dudas respecto a si la persona piensa si se vacuna de la gripe o de la COVID-19, ni se da información adecuada al momento (trabajar con rapidez es prioritario). Lo que interesa es que cuanta más gente y de forma más rápida, mejor; porque además está ligado a unos objetivos que impone la empresa.

Sin duda, la forma en que se hacen las cosas es importante. Tanto hablar de la atención centrada en las personas, y tan fácil que es no hacerlo para centrarse en la técnica y el ahorro de tiempo. Aunque esto comporte una despersonalización de quien se vacuna, que se siente más número que persona (solo hay que mirar el cartel del tuit).

No importa si disminuye la accesibilidad a la propia agenda de la enfermera (porque está haciendo agenda de vacunas), o si, cuando se realiza en agenda complementaria, puede afectar al presupuesto del equipo. Tampoco parece importar la evaluación de este tipo de cambio organizativo, ni conocer si con esta medida se aumenta el porcentaje de vacunados en comparación con si la vacunación se realiza por cada enfermera en su contingente. Los datos de cobertura vacunal de gripe en mayores de 60 años según AQUAS pasaron de 56,4 en diciembre de 2022 a 49% en diciembre de 2023. No se puede atribuir una relación de causalidad, pero lo cierto es que la tasa de vacunación ha descendido. Habría que conocer en qué argumentos se sustenta esta medida y por qué no se respetan los criterios primaristas.

El trabajo de la enfermera familiar y comunitaria tiene un valor profesional que, a través de los cuidados de calidad, el compromiso con las personas, familias y comunidades y la visión holística integral, da respuesta, acompaña y orienta en la mejora y el mantenimiento de la salud y el bienestar de los ciudadanos. Es necesario preservar este valor porque el día que no lo tengamos, estaremos perdidas.

Con demasiada frecuencia las enfermeras adoptan una actitud sumisa en referencia a cambios organizativos que afectan de manera muy directa a su trabajo. Uno de estos cambios son las agendas centralizadas de vacunación. Esta práctica despersonalizada no es un hecho banal, pues tiene un impacto en las mismas enfermeras ya que quita el valor de su trabajo en la práctica diaria y su contribución específica a los equipos de Atención Primaria (AP). Merece la pena leer el artículo de Gemma Torrell que nos acerca a este fenómeno tan actual de la desprofesionalización: El maravilloso e increíble proceso de morirse por dentro también conocido como desprofesionalización.

La longitudinalidad, la atención en el cuidado que reciben los pacientes por parte de sus enfermeras de referencia, debe mantenerse, también, en las campañas de vacunación antigripal. Es un factor protector que evita la desprofesionalización y el burnout. Pocas técnicas realizadas por las enfermeras deben desmarcarse de esta característica de la AP que es la que le da su poder.

Un Comentario

  1. Avatar de German Schwarz Chávarri
    German Schwarz Chávarri

    una cosa es la teoría y otra la realidad. La realidad en cuanto a las vacunaciones por Enfermería en AP es que se crean barreras a la vacunación en la campaña estacional ya que se obliga a coger cita previa al inicio de la campaña incluso para las agendas centralizadas, a pacientes convencidos de vacunarse. Esto revienta el servicio de admisión y perjudica al acceso a los ciudadanos a todos los servicios del centro de salud.

    Porque su atención holistica se reduce a tener citas programadas de 10 minutos a pacientes cronicos ultraconocidos, para generar una cita de vacunación en la consulta de inyectables. Y sólo para gripe y COVID, el resto de vacunas no toca. Son pocas las enfermeras que vacunan en el mismo acto de consulta de crónicos, a pesar de que suelen tener menos de 10 consultas al día.

    lo que debería preocuparnos es la cobertura vacunal, y cómo conseguir los objetivos. Si el fracaso de la agenda programada de enfermería no lo ha conseguido, debemos plantearnos alternativas eficaces. Y la vacunación sin barreras administrativas es una de ellas.

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