Primum non nocere 2019

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¿te acuerdas cuando bebíamos agua?

1 agosto 2012 4 Comentarios

¿te acuerdas de cuando bebíamos agua?  era la pregunta que iniciaba el  viejo anuncio de una tradicional marca de refrescos española.

Un anuncio televisivo en blanco y negro, donde una perfecta pareja sesentera se preparaba para comer en una mesa redonda coronada por un mantel de hule y una vajilla Duralex. La respuesta era clara y al ¿te acuerdas de cuando bebíamos agua? le seguía “Afortunadamente tenemos La Casera” mientras se blandía con orgullo aquella inconfundible botella de cierre mecánico y tapón de porcelana.

Se pretendía trasmitir que en aquellos años de desarrollo y crecimiento económico, lo moderno era beber gaseosa, el agua se quedaba para los subdesarrollados, para los pobres que no tenían otro liquido con el que aliviar su sed.

Las cosas cambiaron y el agua comenzó a contraatacar.

Ud sabe que para la sed no hay nada como el agua… pues pida agua… de Solares ¡claro!  Por supuesto la que tomaba posiciones era un agua mineral embotellada, nadie apostaba por las ricas, higiénicas y tratadas aguas del grifo que un servicio público emergente ponía a  su disposición.

Con el tiempo y conforme las nuevas generación mejoraban sus condiciones económicas, el agua se fue recuperando. De pronto se descubría que el agua era un refresco ecológico sin gas, sin azúcar, muy new age y acorde con los tiempos. Al principio se vendía pureza ycalidad pero enseguida paso a asociarse a salud y buen estado físico.  Desde adelgazar a vigorizar, beber agua nos hacía de todo, nos acompañaba, nos “aligeraba”, nos convertía en seres saltarines en campos verdes y floridos, con un culo perfecto . Nos rejuvenecía, nos ponía más guapos , era un lazo para la solidaridad,  e incluso llego el agua 2.0 (H 2.O)

El marketing jugó un papel definitivo, lógicamente todas la ventajas promocionadas solo eran aplicables si lo que se bebía era agua mineral embotellada (ahora ya en horribles frascos de plástico), la de grifo continuaba sin contar. Esta agua domestica seguía siendo un recursos de hidratación para “muertos de hambre”, para pobretones de culo gordo, sin cinta en el pelo, e incapaces de trotar con alegres saltitos de regocijo en un verde parque, construido por el ayuntamiento de turno donde antes solo había descampados y escombros.

En resume, primero se vendió la percepción de que el agua era para acomodados, después que era pura y buena para el consumidor y por último que era imprescindible para mantenerse sano. El marketing del agua embotellada enfatiza primero el estatus, luego la supuesta pureza para después asociarla a actividades como el deporte  (incluso se crea un mercado de bebidas deportivas) y sobre todo al buen estado físico y a la salud.

Se vende como “algo saludable y es aquí donde el marketing entra a saco en lo que podíamos llamar la sanitarización de una cosa tan natural como beber . Pero eso ya será motivo del siguiente post.

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