Primum non nocere 2019

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Desde octubre de 2003. Decano de los blogs sanitarios en español. Blog de medicina, atención primaria y mucho más….. o mucho menos.

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A Confederacy of Dunces,

5 enero 2011 20 Comentarios

La puesta en vigor del nuevo catálogo gallego de medicamentos como todas las cosas en esta vida tiene efectos secundarios, en este caso benéficos como servir para desenmascarar la inconsistencia y simplicidad de los que implantan medidas para la contención del gasto farmacéutico y de quien las aplaude.

En primer lugar hay que reconocer la elegancia de los políticos gallegos que en lugar de recurrir a subterfugios informáticos y restricciones marrulleras a la libertad de prescripción (tipo vasco, cántabro, manchego, castellanoleonés y ahora también extremeño) agarren el toro por los cuernos y asuman su tarea atrayendo hacia ellos la responsabilidad y las consecuencias benéficas (o maléficas) de estas medidas.

Que distintos de esos despreciables políticos que escudándose en los profesionales y aprovechado las herramientas informáticas, caen en la tentación totalitaria de restringir la prescripción de forma furtiva y sibilina.

También es de agradecer que la ley gallega diga textualmente:

En la medida en que la situación económica lo permita, la Xunta de Galicia reinvertirá los ahorros derivados de las medidas previstas en la presente ley en la mejora del sistema sanitario público, especialmente en la atención primaria.

aunque tiene aspecto de bridis a sol al menos no se lo gastan en hospitales como el anuncio del ministerio

Reconocida esta elegancia también hay que contemplar su ingenuidad y falta de visión. El ministerio, como no podía ser de otra forma ha recurrido la ley gallega y además tiene todas las de ganar. Es de sentido común, no se puede estar reclamando criterios de equidad e igualdad de las prestaciones sanitarias en todo el territorio nacional y luego permitir diferentes políticas de medicamentos (que son una prestación sanitaria) según una u otra comunidad autónoma, estas no tienen capacidad para legislar sobre una materia que no es de su competencia. O se hace en todas o no se hace en ningún sitio.

el cuento de la lechera. fuente: Faro de Vigo.es

De forma colateral, el catalogo de medicamentos que ha publicado el servizo galego de saúde  nos ha traído otras dos sorpresas:

la primera es que muestra de forma gráfica que los medicamentos genéricos tienen diferentes precios,  y algunos por tanto algunos no serán financiados. Este hecho pone de manifiesto las contradicciones de la políticas de genéricos realizadas en los ultimos años y que por fin los gestores se atreven a hablar de directamente de gasto si subterfugios, ni coartadas genéricas. Pero eso sí, hay que ser muy pardillo para igualar en la percepción de la gente, sanidad pública con “sanidad barata” y esto es lo que hacen de forma indirecta estas medidas atolondradas.

La segunda sorpresa  es que es triste ver como profesionales reputados apoyan estas posturas calificándolas de valientes, hay que ser muy iluso para considerar estas medidas valientes y oportunas.

Aparte de que sean ilegales e injustas, son sobre todo profundamente ineficaces. Este catalogo no va a bajar el gasto farmacéutico y si no al tiempo. La solución al gasto farmacéutico es compleja pero no pasa por pagar más baratos (algunos) medicamentos, sino por conseguir que se prescriban menos medicamentos inadecuados, que la sociedad en su conjunto y los pacientes en particular se responsabilicen del gasto ocasionado,  y que el contexto en el que se prescriben los medicamentos se acerque al idóneo y no a una cadena de montaje como en la actualidad.

Cuando nuestro compañeros de guidolandia caigan de su estado, o se recuperen del autosecuestro ideológico que les obnubila el sentido crítico, se darán cuenta que la solución pasa también y sobre todo por la libertad y la dignidad de los profesionales sanitarios.

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