Primum non nocere 2019

Primum non nocere 2019

Desde octubre de 2003. Decano de los blogs sanitarios en español. Blog de medicina, atención primaria y mucho más….. o mucho menos.

Puede desplazar la barra utilizando las teclas y

Los nuevos enfermos

31 agosto 2010 12 Comentarios

Cuando ya hace unos meses hacia “googling” con el objeto de encontrar información para una mesa redonda a la que me había invitado la somanfyc y, justo cuando estaba empezando a maldecir mi ligereza a la hora de aceptar invitaciones, me encontré la reseña de un libro que comenzaba así: Todos creemos y aceptamos que la medicina preventiva mejora la calidad de vida de las personas, pero no solemos cuestionarnos si su aplicación puede causar daño.

Era justo lo que necesitaba, resumía en una frase lo que ya me llevaba cuarenta diapositivas intentando explicar. El problema es que no iba a poder leerlo antes de mi ponencia; como siempre, lo había dejado para el final y no había tiempo material para que el libro llegara mis manos. Así y todo, me apetecía leerlo, el tema me había interesado desde siempre y sospechaba que continuaría mi interés a pesar de mis sufrimientos con la charla. Además, tenía un valor añadido: el autor se apellidaba Rubistein (aunque luego comprobé que no, sospeché que era familiar de mis amigos Adolfo y Fernando) y trabajaba en el Hospital Italiano de Buenos Aires (uno de los centros de excelencia para la medicina de familia de habla española).
He de confesar que, al principio, pensé que sería uno más de los libros que se están publicando sobre el fenómeno denominado “mongering diseases” o que sería una acumulación de evidencias a favor y en contra de las actividades preventivas, pero el título- y el subtítulo- me atraía y pronto descubrí lo erróneo de mi prejuicio.

Bastó leer la introducción:

“Soy médico de familia y una de las tareas más importantes en mi práctica cotidiana es la prevención. Casi todos los días, en mi consultorio, intento ofrecerles a mis pacientes ciertas prácticas preventivas con el objetivo de mejorar su salud. Con mis colegas de Medicina Familiar pasamos largas horas discutiendo cuáles tiene sentido realizar y cuáles no; revisamos la literatura médica, discutimos acerca de la evidencia científica que avala el beneficio de ofrecerles a nuestros pacientes y compartimos nuestras dudas con colegas de otras especialidades. Estoy convencido de que la medicina preventiva es eficaz, útil, necesaria, importante y que salva vidas y evita sufrimiento, y por eso ejerzo este trabajo con mucho placer y orgullo. Sin embargo, soy consciente de que es una tarea compleja, ya que se realiza con individuos básicamente sanos, y la principal premisa que debe tener todo médico es la de “primum non nocere”; es decir, “ante todo: no dañar”. En este sentido, la medicina preventiva tiene también desventajas y puede causar sufrimiento a las personas. En este libro me propongo revisar las ventajas de algunas prácticas preventivas, pero también voy a describir algunas desventajas, que afortunadamente no suelen ser graves, pero que creo convincente discutir y conocer”.

En el libro sobrevuela y explica la prevención primaria, la secundaria y el consejo médico y,  hay que decir que lo hace de forma brillante sin recurrir en exceso a la “evidencia”,  lo logra engarzando sus reflexiones, dudas y conclusiones con el relato de los encuentros con sus pacientes. Empeñado inicialmente en contrarrestar las exageradas ventajas que el tiempo ha dado a estas intervenciones, llega un momento que teme caer en una injusticia similar y, al contrario, que otros colegas que han tratado el tema, se retrae, plantea la duda. En lugar de la descalificación necesaria pero fácil de ciertas prácticas, pone sus tribulaciones sobre el tapete de una mesa ocupada por su paciente y por él, las saca a colación en el discurrir de la entrevista y deja que lo malo y lo bueno, lo correcto y lo incorrecto se mediatice según sea bueno o no para el ser humano enfermo o no, que tiene delante.

Lo más sorprendente de este breve libro es que no se dedica a acumular evidencias, y seguro que podría, en contra de la medicina preventiva. Tampoco hace un relato periodístico sobre las enfermedades inventadas sazonado con el morbo de delatar los negocios que esta “nueva enfermedad” ha originado. Lo que hace es plantear interrogantes que un médico de atención primaria comprende de inmediato, y que nos asaltan en cada momento de nuestra práctica profesional.

La parcela preventiva ocupa una parte importante del trabajo de un médico de familia, requiere un esfuerzo continuo repetitivo del que no se ven resultados inmediatos y cuya incidencia en un individuo concreto es muy incierta. En varios capítulos y, en el alma de todas las páginas del libro, se plantea si todo este esfuerzo merece la pena y si la detección precoz causa más beneficio que daño a los pacientes a la vez que se deja que estos expliquen lo que sienten ante su médico que ese día esta especialmente inquisitivo con la excusa de que va a escribir un libro.

Otra interrogante es si pueden llamarse enfermedades a los hallazgos que suceden durante estas actividades preventivas. El autor hace en este sentido y al intentar contestar a esta cuestión un aporte fundamental, encontrar un nombre a una nueva condición, que no es una enfermedad pero tampoco su ausencia; y más que hallarle un nombre plantea la necesidad de que exista este nombre. Lo explica muy bien con el ejemplo de cómo difiere el significado de la palabra nieve para los esquimales y para los que no los somos, para nosotros esta palabra tiene un único significado y siempre que decimos nieve pensamos en lo mismo; sin embargo, los esquimales utilizan varias palabras para referirse a la nieve: tienen una palabra para la nieve fresca, otra para la nieve dura, otra para la nieve que cae en copos suavemente, otra para la que cae fuerte y duele.

No se puede, no se debería, llamar enfermedad al hallazgo de una densidad mineral ósea dos coma cinco desviaciones estándar por debajo de la media en una densitometría de una mujer sana, de igual manera no es enfermedad, es otra cosa, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, la diabetes, o incluso un carcinoma “in situ”. El autor nos invita a buscar una palabra nueva que esté vinculada con la prevención y con la modernidad de lo que significa adelantarnos en el tiempo natural del desarrollo de las enfermedades. Es hora de inventar una palabra nueva y propone hapre, una contracción de hallazgo que aparece gracias a la acción de la medicina preventiva. La idea es muy interesante en una época en que términos como: prediabetes, prehipertensión o conceptos como disminución del umbral diagnóstico o inercia terapéutica, se hacen hueco con éxito en el paradigma médico imperante y que ya empiezan a colarse en el espacio del conocimiento colectivo de nuestros pacientes.
El neologismo escogido: hapre, tal vez no sea muy atrayente pero es necesario y con seguridad es el primer paso en la batalla de la desmedicalización que debe empezar cuanto antes. Si como Stein consideramos que tan solo empleando el nombre de una cosa ya se invoca el imaginario y las emociones asociadas con ella; eliminar el pensamiento de enfermedad de lo que no es sino riesgo o probabilidad aumentada, no es una cuestión (solo) semántica, es guiar a los pacientes al sitio donde realmente están.

Con médicos tan brillantes como el Dr. Rubinstein este ineludible itinerario ha comenzado a iniciarse y algunos de sus pacientes ya lo saben.

Los nuevos enfermos.Ventajas y desventajas de la medicina preventiva
Autor: Dr. Esteban Rubinstein
ISBN: 978-987-1639-00-7 // 164 pp.

ante las peticiones : Amazon.com NUEVOS ENFERMOS, LOS (Spanish Edition) http://amzn.to/ben3I1

Si va al hospital no se olvide las recetas (o los medicamentos)

30 agosto 2010 13 Comentarios

Si va al hospital no se olvide las recetas (o los medicamentos) y no deje que ningún listillo/a le mande a otro lado a perder su tiempo. Como puede ver arriba estan obligados a dárselas según una resolución de la vicenconsejería de asistencia sanitaria de la comunidad de Madrid.

Si le ponen pegas o no quieren dárselas descargue este documento y déselo a los responsables.

arponera

29 agosto 2010 6 Comentarios

de por vida

27 agosto 2010 4 Comentarios

Desde los tiempos del stugeron aka “las gotas del riego” se oye esta frase con machacona regularidad cuando uno pregunta a los pacientes  y… ¿cuánto tiempo le dijeron que tomara el tratamiento?

Tan frecuente era y es que en un momento dado uno empezó a sospechar que los especialistas de los ambulatorios eran agentes camuflados de El Ocaso.  Sabido es que lo único seguro que es “de por vida” es la cuota mensual del seguro de deceso de esta compañía aseguradora. Aparte de la afición a la infinidad temporal en el vademécum de nuestros colegas, lo que si es real es que en medicina sabemos poco sobre cuánto tiempo deben durar los tratamientos.

Según un editorial del BMJ para tomar decisiones basadas en la evidencia sobre una intervención determinada, los clínicos y los pacientes necesitan saber las respuestas a tres preguntas :

  • ¿Hace más bien que mal?
  • ¿La intensidad del tratamiento?
  • ¿Durante cuánto tiempo debe darse?

Toma de decisiones sobre la duración del tratamiento

Aprovechando un estudio publicado en la misma revista, que evalúa la duración del tratamiento con quetiapina tras un primer episodio de psicosis, esta editorial se plantea la tercera cuestión. Nos recuerda que tenemos pruebas de alta calidad sobre la eficacia de muchos tratamientos, pero en comparación, sabemos poco sobre la duración de estas intervenciones.  Tanto en procesos agudos, donde las duraciones estándar son bastantes más arbitrarias del que se piensa, hasta enfermedades crónicas donde los pacientes están expuestos a tratamientos durante meses, años o incluso década  por el simple hecho que no se sabe muy bien cuando hay que parar.

Para tomar decisiones informadas sobre la duración,  los ensayos clínicos donde se “ensaye” directamente la duración de la intervención, proporcionan la mejor evidencia. Pero este tipo de ensayos no son muy habituales con lo que los autores hacen una propuesta sobre el tipo de estudios que podemos utilizar para responder a las interrogantes sobre duración en ausencia de tales ensayos (ver tabla)

Las intervenciones realizadas por un tiempo demasiado corto pueden provocar resultados adversos prevenibles, como recaídas o recidivas. Si los tratamientos se dan durante demasiado tiempo los pacientes están en un riesgo innecesario de efectos adversos y se malgastan recursos.

Es por eso que la duración importa y por lo que el de por vida debería desterrarse del argot médico y de la cabeza de los pobres pacientes.

A no ser eso sí, que existan pruebas solidas con certeza manifiesta de que el tomar indefinidamente el fármaco sea más beneficioso que perjudicial

¿Conoce Ud. algún caso?

equidad y sostenibilidad del sistema

26 agosto 2010 4 Comentarios

Resumen de agencias: El Gobierno Vasco ha adquirido durante su primer año de mandato un total de 22 coches para el uso de sus consejeros, los directores de los distintos departamentos y el ex lehendakari Juan José Ibarretxe. l coste de esta compra asciende a más de 700.000 euros, aunque el pago de los vehículos de más alta gama se realiza en un plazo de cuatro años a través de un sistema de renting.

Coche genérico rechazado por el gobierno

¿Cuántos coches?

El Departamento de Justicia y Administración Pública ofrece estos datos en respuesta a una pregunta parlamentaria de EA. El ya ex parlamentario Jesús María Larrazabal preguntaba el número de turismos comprados en esta legislatura para el uso de Ibarretxe, consejeros, viceconsejeros o directores en sus desplazamientos oficiales, y pedía marca, modelo y el coste de la compra.

Y la respuesta se ajusta perfectamente a estos detalles. El Gobierno Vasco ha comprado hasta ahora 7 coches de gama alta destinados al servicio de los diez consejeros y del ex lehendakari Juan José Ibarretxe: 3 Audi A6 2.7 TDI provistos de tracción a las cuatro ruedas y con una potencia de 180 CV, 1 BMW 525 de 197 CV, 1 Volvo S80 con tracción integral de 205 CV y 2 Peugeot 607 2.7 HDI de 204 CV.

Asimismo, ha adquirido en régimen de compra para el servicio de los directores otros 15 coches de marcas generalistas y categoría inferior. Se trata concretamente de 10 Citroen C4 HDI de 110 CV, que se pagaron a 14.124 euros por unidad (141.240 euros en total), y 5 Ford Focus de 125 CV, que se pagaron a razón de 14.830 euros (74.150 euros en total). La cifra resultante de todas las operaciones, incluidos los pagos diferidos que los primeros 7 coches de gama alta, asciende a un total de 710.150 euros

La libertad de prescripción y el fomento del uso de genéricos

25 agosto 2010 29 Comentarios

Vicente Baos y yo hemos comentado la importancia de este tema y hemos pensado dar nuestra visión de forma coordinada. Esperamos que las personas que leéis nuestros blogs participéis en este necesario debate.

Cualquier día en una consulta de atención primaria:
Dr. Oliva: Bueno Luis, si le parece y aprovechando que le tengo que ajustar las dosis, le voy a cambiar el medicamento que toma para la tensión por uno genérico. Los genéricos son medicamentos equivalentes, que son iguales que los de marca, pero…
D. Luis: (Interrumpiendo al doctor) Sí, lo que usted diga me parece bien.
Dr. Oliva: Pero hombre, Luis, déjeme que se lo explique y así ve Ud. las ventajas y los motivos que tengo para cambiarle el medicamento.
D. Luis: vale explíquemelo, pero si Ud. lo cree conveniente, con su palabra me basta. Seguro que es lo mejor para mí.
Dr. Oliva: (azorado) ¡Ya! ¡Sí! claro……. y eso
D. Luis: Pero doctor, ¿cómo no va hacer lo mejor para mí, si es Ud. Mi médico?

——-

Según una encuesta realizada por la Fundación BBVA, los españoles tienen poca confianza y dudan del trabajo que realizan sus representantes públicos, así como los propios partidos políticos, los sindicatos e incluso las autoridades religiosas que aparecen como las profesiones e instituciones que menos confianza inspiran a los españoles. En el lado opuesto están: médicos, maestros y científicos, que obtienen, por este orden, las mejores notas. Además, aprueban con dificultad: periodistas, funcionarios, empresarios, jueces y militares. El estudio, en el que han participado 21 000 ciudadanos de 12 países de la UE, además de Suiza y Turquía, señala que esta valoración es similar a la media de los ciudadanos comunitarios.
El Correo de Andalucía 03/08/2010

El uso racional del medicamento (URM) tiene, para profesionales y profanos, distintas -que no diferentes- connotaciones. Para los primeros es un concepto acotado y sistematizado por la OMS desde 1985, mientras que para los segundos significa “eso”: usar con justicia y de forma adecuada, sin desperdicio. La definición de la OMS se formuló en la conferencia de expertos sobre URM, celebrada en Nairobi en 1985, y dice que el URM es que «los pacientes reciban fármacos apropiados para sus necesidades clínicas, a dosis ajustadas a su situación particular, durante un periodo adecuado de tiempo y al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad.»

Esta definición ha sido evocada “ad nauseam” en los últimos años, por gestores y farmacéuticos de la administración, como un argumento principal en sus cordiales encuentros periódicos con los médicos prescriptores. En un loable intento de “poner razón” en un escenario salvaje, heredado de épocas anteriores, el uso racional y el coste-oportunidad eran términos que como un mantra se oían con regularidad, hasta el punto de que muchos sufrimos la transformación espiritual que nos llevo a la Verdadera Medicina en comunión con gestores y técnicos del medicamento.

El problema es que no se contempló la totalidad de la definición, bien porque unas frases cortitas son más fáciles de cumplir, bien porque era lo único que se podía medir o bien porque era lo único que les importaba. El caso es que URM se igualó a “…al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad”. Se empezó a igualar, de forma artera, coste con calidad, y buenos médicos con los que usaban medicamentos (más) baratos. De igual modo se diseñaron políticas basadas en conceptos falseados y apretadas adaptaciones de términos como fármacos genéricos o prescripción por principio activo.
En honor a la verdad, estas apreciaciones no eran generales y muchas personas, los técnicos sobre todo, mantenían la cabeza fría y los conceptos claros: el objetivo no era bajar costes -que también -, sino utilizar de forma racional los medicamentos. Por otro lado, estas medidas y otras tomadas directamente por la administración sanitaria, conseguían hasta cierto punto racionalizar el anárquico mercado español del medicamento e igualarlo a los de países de similar nivel socioeconómico y, sobre todo, eran respetuosas -casi siempre- con el médico clínico que prescribía los fármacos.

El problema surge cuando, amparándose en la crisis económica, moderna excusa para cualquier tropelía, determinados políticos autonómicos ven la posibilidad de cumplir directamente sus deseos de bajar el gasto farmacéutico a cualquier precio. El uso generalizado de la historia clínica informatizada en atención primaria, les permite sustituir los medicamentos que los médicos prescriben a cada uno de sus pacientes, por equivalentes más baratos. Era una tentación y han caído. Para qué andarse con tonterías y contemplaciones, si con el poder que les da la informática – una informática desarrollada por y para ellos – pueden hacerlo sin contar con nadie. Lo han hecho, y la impunidad hace que otros les copien y el método se propague como la pólvora por el resto de España.

Pero el problema es que estas medidas son ilegales y ellos lo saben, el problema es que estas medidas son pan para hoy y hambre para mañana. El problema es que estas medidas desprecian el trabajo de mucha gente que honestamente cree en el URM. El problema es que estas medidas no cuentan con la opinión de médicos ni de pacientes, faltándoles al respeto y restándoles una deseable y necesaria autoridad moral. El problema es que estas medidas se inmiscuyen, sin ningún recato, en la intimidad del encuentro entre estos dos actores. El problema es que atentan directamente contra la libertad de prescripción, libertad que no está exenta de responsabilidad, pero que es una garantía de que el paciente va a recibir lo que su médico considera mejor para él. El problema surge cuando leemos ENTERA la definición y vemos que el URM solo se puede practicar en una consulta y no en un despacho.

Para ver si los pacientes reciben fármacos apropiados para sus necesidades clínicas, a dosis ajustadas a su situación particular, durante un periodo adecuado de tiempo y al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad se debe estar enfrente de él, tras haber realizado un complejo acto que se llama consulta médica, de la cual, la prescripción racional es un aspecto indivisible… y eso solo lo hace un MÉDICO, no un licenciado en medicina, ni un farmacéutico o un periodista, no un ordenador o una estadística, ni siquiera un político.

la canción del olvido

24 agosto 2010

Olvidar el nombre de los amigos o los objetos cotidianos pueden ser un signo de demencia

En medicina, cuando hablamos de sesgos y conflictos de intereses, la mente se nos escapa, casi sin notarlo, hacia las grandes corporaciones farmacéuticas y los médicos que colaboran con estas. No vamos a descubrir nada nuevo y el tema está suficientemente activo como para que cualquier persona pueda informarse sobre él mediante una somera búsqueda en Internet.

Particularmente me interesan más otros grupos y otros tipos de incentivos y motivaciones distintos de los económicos. Por ejemplo, ¿qué interés puede tener la Alzheimer’s Society en difundir una inexactitud como esta:
“Las personas que sufren problemas de memoria deben acudir sin demora para recibir ayuda médica.”
En un comunicado difundido por la BBC, al que he tenido acceso gracias al blog de Rafael Cubí, Ruth Sutherland, en calidad de directora ejecutiva de la Alzheimer’s Society, dijo: “La pérdida de memoria puede ser un síntoma de demencia, junto con la confusión y los cambios de humor. Cuanto antes la gente busque ayuda, más pronto pueden comenzar a vivir sus vidas de forma completa.”

Esto es inexacto porque, la mayoría de las veces, los trastornos leves de memoria son eso, trastornos leves de memoria, pasajeros y sin ninguna importancia clínica. Además, pocas, por no decir ninguna, de las intervenciones en la demencia han demostrado ser realmente eficaces, incluso aplicadas de forma temprana.

Me quedo con la explicación certera de un joven médico sevillano. Háganle caso y no crean que cuando a uno se le olvida donde están las llaves, ya es un aviso de una enfermedad de…. de… ¡vaya, se me ha olvidado el nombre ese alemán! ¿O era danés?

La memoria por Jokin Gonzalez

Una de las cosas que más consulta la gente “ya que estoy aquí” es la supuesta pérdida de memoria. La memoria de las pequeñas cosas: Dónde ha dejado las llaves, qué le había pedido un familiar de la cocina, cuándo tenía cita en el dentista… Y no, efectivamente no hay nada para la memoria. No hay gotas, no hay pastillas, no hay nada para el riego… Nada. Pero afortunadamente, esa pérdida de memoria no tiene importancia, porque nunca es tal.

El miedo (casi nunca reconocido) de la gente es el de comenzar a padecer una demencia como algún caso que hay en la familia o lo que haya visto en la televisión. Efectivamente, en casos de Enfermedad de Alzheimer o de Parkinson o ese saco casi sin fondo que llamamos demencia senil, el paciente pierde progresiva e inexorablemente la memoria. Pero en estos casos la persona no se da cuenta de que está perdiendo memoria. Simplemente, al preguntarle por algo, no sabe contestar. No tiene esa sensación de vacío que tenemos la gente normal al perder el monedero, ni le viene la imagen a la cabeza del momento de concertar la cita cuando le llaman los amigos diciendo que llega tarde a la partida. Normalmente los pacientes con inicios de demencia acuden a la consulta por la insistencia de los familiares cercanos, que son los que se dan cuenta de los pequeños fallos que comente continuamente.

Si crees que pierdes la memoria y que no recuerdas las cosas bien, tranquilo: darte cuenta es buena seña.

Lo que sí puede ocurrir en situaciones de mayor tensión (laboral, familiar, económica, etc.) o cuando se padece algún trastorno del estado de ánimo (distimias, depresión, duelo fisiológico por la muerte de un familiar…) es que no prestemos atención a esos detalles, con lo que nunca llegamos a retenerlos. No se puede olvidar lo que nunca se aprendió.
Así, cuando la gente está triste no presta atención a pequeños detalles, o cuando está preocupado por algo concreto no atiende lo que debiera a las conversaciones banales del día a día, porque el cerebro está ocupado dándole vueltas a la situación grave. No puede ocuparse de pequeñas cosas cuando la sombra planea sobre uno…
En cualquiera de estos casos, la memoria mejora cuando mejora el ánimo.

Y para acabar, algo que es bien conocido: lo mejor para mantener una buena memoria es ejercitarla.

como la pólvora

21 agosto 2010 10 Comentarios

Xanadu-20 de Agosto de 2010. Kermit the Frog

Si, como la pólvora se entiende la tentación totalitaria. Ahora les toca los cántabros donde una mente preclara ha decidido liberar a sus profesionales de dilemas y controversias. Por correspondencia y algo de chulería han aplicado el famoso metodo CPC (Calidad en la Prescripcion por Cojones). Aunque algo complejo para mentes normales este método consiste basicamente en “turecetaloque tedelaganaqueyolocambiareporloquequiera” a lo que se añade “queparaesosoyeljefeytengoelordenadorporelmango”. Sus principales elmentos son prescripción informatizada, poca decencia gerencial y algo de atonía profesional.
Es el mismo método e indicador que con alguna variantes se viene aplicando con más pena que gloria en las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y País Vasco con decepcionantes resultados iniciales. Prestigiosos médicos y sociedades científicas han callado, cuando no apoyado estas medidas en un claro indicio de que la atención primaria necesita renovar sus lideres con urgencia.

CANTABRIA

Más de la mitad de los medicamentos que se recetan son genéricos

El Sistema Cántabro de Salud afirma que los historiales clínicos serán modificados a través del sistema informático y que nunca intervendrá una persona física

Noticia originalRecetar un medicamento en base a su principio activo es la tendencia habitual en los países europeos y Cantabria quiere seguir sus pasos. En este momento, en el 52% de las recetas que se extienden en la región aparece el principio activo y no el medicamento original. El objetivo es llegar al cien por cien, aunque no hay una fecha tope para ello.
Ésta es la razón por la que a finales del pasado mes de julio, la gerencia del Sistema Cántabro de Salud (SCS) envió una circular a los médicos de Atención Primaria indicándoles que en breve desaparecerían de las historias clínicas de los pacientes los medicamentos originales cuyo principio activo fuera la atorvastatina y el clopidogrel y cuyas marcas comerciales son ‘Zarator’ y ‘Cardyl’, en el caso de la primera, y ‘Plavix’ e ‘Iscover’, en el caso del segundo.

Pero los galenos pusieron el grito en el cielo y el Colegio Oficial de Médicos de Cantabria ha llegado incluso a amenazar con acudir a los tribunales si no se retira esta iniciativa. Los profesionales consideran que al tener que entrar en los historiales clínicos de sus pacientes para cambiar las prescripciones «se vulnera la seguridad y la confidencialidad» de los enfermos. También dudan de que los genéricos de estos fármacos tengan la misma eficacia que los originales.
Sin embargo, desde el SCS se aseguró a este periódico que «en ningún momento se nos ha pasado por la cabeza que nadie no autorizado tenga acceso a los historiales clínicos. Los cambios se harán a través del sistema informático. Existe un programa capaz de realizar estas modificaciones sin necesidad de que ninguna persona física tenga que estar en contacto con los mismos. No se van a visualizar los datos de los pacientes».
Por otra parte, esta misma fuente afirmó que «este procedimiento ya se ha utilizado en Cantabria con anterioridad. No es una medida nueva y también lo están aplicando en otras comunidades autónomas. En ningún caso se ha registrado algún incidente porque nunca se ha vulnerado la confidencialidad».

Genéricos seguros
En cuanto a la eficacia de los genéricos, recordó que «son medicamentos seguros y de calidad, que han sido evaluados y autorizados por la Agencia Española del Medicamento, con todas las garantías posibles».
En este sentido indicó que «lo importante es el principio activo, con el cual está demostrado que se puede luchar contra la enfermedad. Cualquier genérico que lo contenga puede ser recetado, ya que su eficacia está demostrada, aunque no aparezca recomendado para una patología concreta».
Ésta fue precisamente una de las críticas vertidas por los médicos contra esta medida. Aseguraron que en el caso del principio activo del clopidogrel, en la ficha técnica de su genérico no aparece que esté indicado para el síndrome coronario agudo.
Aunque la estrategia para sustituir en las prescripciones los medicamentos originales por los genéricos comenzó en 2005, el despegue no llegó hasta el año pasado. Desde 2009 han ido ganando terreno los medicamentos sin marca en las recetas extendidas en Cantabria.

A %d blogueros les gusta esto: