Sigo siendo neoludita

A los problemas que se le reconocían a la Historia clínica electrónica reseñados en este blog hace tiempo y que nos hacían exclamar ¡vivan los neoluditas! se van añadiendo nuevas pruebas de que en el mundo de la informatización sanitaria no todo es tan bonito como lo pintan (¿pintamos?)

Esta vez es en las universidades de Stanford y Harvard donde un grupo de investigadores nos enseña mediante un estudio publicado en el Archives of Internal Medicine que la utilización de la historia clínica electrónica (HCE) no esta asociada a una mejora de la calidad en la atención ambulatoria, medida en función de los resultados de 17 indicadores de (presunta) calidad, los médicos que utilizaban la HCE solo mostraban mejores indicadores en tres casos, alcanzando en los restantes catorce iguales o peores resultados que donde no se utilizaba la HCE.

Por lo que parece, no sirven para incrementar la calidad de la práctica fuera de los hospitales (dentro tampoco) y eso si se hace bien, que si encima las HCE son una patata frita como en cierto país, igual sirven para matar gente.

  1. José Pedro Hernández González

    No me extrañaría ni un pelo que así hubiera sido y fuere en adelante, porque las últimas tendencias científicas incluso apuntan en contra de la historia clínica formal, para sustituirla ‘idealmente’, aunque no en la práctica, por una relación con el enfermo menos estricta y más comunicativa, desde el momento en que la comunicación verbal es solo una parte, y no muy grande, de la comunicación entre las personas, y con harta frecuencia sirve además para ocultar la verdad.

    Se me disculpará de no recordar la fuente de información, pero no será difícil de encontrar en las referencias bibliográficas de alguna Universidad que trabaje en ese campo, como las citadas por ti.

    Esto de la historia clínica informatizada es una idea cuyo origen y orden de uso por los clínicos, debe de haber estado en alguna mente poco clínica, o al menos eso es lo que yo me malicio.

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  2. Pingback: Hemos leído… » Los indicadores ¿de calidad? de prescripción: dónde, cuando, como y porqué

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