Problema de valvulas

Según dos estudios que publica hoy el NEJM la pergolida y la cabergolina, agonistas dopaminérgicos que se utilizan para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y del síndrome de las piernas inquietas, pueden aumentar el riesgo de insuficiencia valvular cardiaca.

En el primero de ellos utilizaron los datos de la General Practice Research Database (Base de Datos para la Investigación sobre Medicina General en el Reino Unido) que aparece otra vez como inestimable fuente de información (-en España somos tan listos que no la necesitamos-)se siguio una cohorte poblacional de más de 11.000 personas de a las que se habían recetado fármacos antiparkinsonianos durane un periodo de seguimiento de site años. Un análisis de casos y controles anidado dentro de una cohorte mostro que el uso de pergolide se asociaba con una razon de tasas de incidencia (cociente entre numero de personas que sufrian la enfermedad dividido por el numero de personas expuetas en los casos y en los controles)de 7,1 (intervalo de confianza al 95%: 2,3 a 22,3) y la cabergolina con una razon de tasas de 4,9 (IC al 95%: 1,5 a 15,6), pero no aumentaba con el uso de otros agonistas de la dopamina.

En el segundo el enfoque fue distinto, se realizo un estudio de prevalencia ecocardiográfica con 155 pacientes tratados con agonistas dopaminérgicos por enfermedad de Parkinson (pergolida: 64 pacientes; cabergolina: 49; agonistas dopaminérgicos no derivados del cornezuelo del centeno: 42) y en 90 sujetos de control. Se observó una insuficiencia clínicamente importante (moderada a grave, de grado 3 a 4) de cualquier válvula con una frecuencia significativamente superior en los pacientes tratados con pergolida (el 23,4%) o con cabergolina (el 28,6%), pero no en los tratados con agonistas dopaminérgicos no derivados del cornezuelo del centeno (el 0%), en comparación con los sujetos de control (el 5,6%). El riesgo relativo de sufrir una insuficiencia valvular de grado moderado o grave en el grupo tratado con pergolida era de 6,3 para la insuficiencia mitral (p=0,008), de 4,2 para la insuficiencia aórtica (p=0,01) y de 5,6 para la insuficiencia tricuspídea (p=0,6); los riesgos relativos correspondientes en el grupo tratado con cabergolina eran de 4,6 (p=0,09), de 7,3 y 5,5
En estos estudios, el uso de los agonistas de la dopamina pergolida y cabergolina se asoció con un riesgo aumentado de insuficiencia valvular cardiaca. Aunque esta asociación era ya conocida, como dice un cometario en una artículo de opinión acompañanate es preciso tener en muy cuenta estos hallazgos a la hora de evaluar la relación riesgo-beneficio del tratamiento estos medicamentos hastale punto que se debería evitar en lo posible recetar estos medicamentos.

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