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Tomar café para hablar de inmigrantes
Por Dr. Jorge Soler. Médico de Familia. Lleida
Autor de libro ¿ Por qué lloran los inmigrantes?
Últimamente en España las noticias negativas nos invaden. Muchos son los mensajes de errores cometidos en el pasado que se amplifican con pesimismo en múltiples medios y que, aliñados de un futuro bastante incierto, obliga a que se estén realizando muchos cambios, algunos de ellos con tanta rapidez que a veces parece que han sido tomados con cierta precipitación con su consecuente riesgo de error.
Uno de estos cambios ha sido el que anunciaba el Real Decreto Ley 16/2012, “de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS)”, que introduce, con una locuacidad que merece la pena resaltar, nuevos términos a las reglas de juego sanitario con perlas de nuestra querida ministra Mato afirmando que debemos diferenciar a las personas que “trabajan como nosotros y pagan sus impuestos” de los que son su inverso, dado que “no trabajan y no pagan impuestos”. Se incorpora por tanto una diferencia en nuestro país según si los ciudadanos cotizan y aportan dinero de los que no lo hacen. Inicialmente podría parecer que la medida estaba destinada a combatir el llamado turismo sanitario, un supuesto abuso según la administración que tampoco se han esforzado demasiado en documentar. ¿Es cierto que hay tanto abuso? Todos hemos oído de la existencia de casos de extranjeros que vienen a ser intervenidos de prótesis o para ser trasplantados saltándose la lista de espera y los pasos previos que normalmente nuestro sistema sanitario tiene estipulados. Es evidente que detrás de tantas afirmaciones debe de haber bastantes exageraciones, algo que ocurre con frecuencia en nuestro país con muchos temas. Si tan preocupante era este tipo de pacientes y sus conductas para la sostenibilidad del sistema, posiblemente hubiera sido más sencillo resolverlo revisando los convenios haciendo que fueran realmente bilaterales, porque, no lo olvidemos, también los españoles a veces enfermamos en nuestros viajes por Europa y nos gustará ser atendidos con dignidad.
Otro de los cambios que han pasado casi de refilón entre las noticias ha sido la de complicar aún más la entrada de los inmigrantes a nuestro sistema sanitario. Y estos lo tienen todavía mucho peor que los anteriores porque, por definición, son gente que vinieron a nuestro país a trabajar cuando necesitábamos mano de obra barata para especular. Son algunos de los que cuidaron a nuestros ancianos y realizaron los trabajos que la gente en nuestro país despreciaba. Ahora, con la nueva ley, “si no pagan impuestos” y no tienen todos los papeles en regla se les prohibirá el acceso regularizado al sistema sanitario, con una medida que según el Ministerio ayudará a ahorrar 500 millones de euros y que algunos en seguida han visto inconstitucional. Obviamente la cifra de ahorro debe de haber sido obtenida de una forma estimativa porque, si son personas indocumentadas, parece difícil que hayan estimado con finura su gasto sanitario actual, o incluso puede que quizá el cálculo haya sido realizado tomando un aromático café en la mesa de las decisiones que afectan a los débiles.
Este segundo tema, el de crear barreras de acceso a los ciudadanos que ahora llaman simpapeles, es realmente preocupante por muchos factores, pero se puede resumir de una forma
muy simple: ahorrará muy poco, si es que se llega a ahorrar algo con la medida, pero las implicaciones en salud pública serán importantes, algunas tan bien narradas clásicamente en la literatura. Sobre este asunto, es magnífico, y de obligada lectura, el texto del profesor Luis Gimeno (@lugifel). Por supuesto, ahorrar dinero es difícil, y priorizar comprendo que no es tarea fácil, pero ¿hace falta cambiar nuestro sistema sanitario de esta forma? De hecho, en el fondo, recordemos que la base de la medida es el ahorro, partiendo como premisa que si uno cotiza queda salvado de la exclusión. ¿Hemos de entender entonces que estamos cambiando el modelo sanitario? ¿Aquel modelo que decían que era público, universal y gratuito en el punto de acceso? ¿Han olvidado que se aseguraba que era un sistema que no discriminaba a nadie y que era uno de los mejores del mundo (supongo que por su eficiencia: gran calidad con sueldos muy bajos)?
Es posible que no debiéramos intentar justificar tanto lo que nos parece una medida desacertada simplemente arguyendo que la universalidad de nuestro sistema es un acto de caridad, humanidad y solidaridad con el prójimo, de esa que algunos tienen los domingos cuando se reúnen antes de tomar el aperitivo, y muchos otros con mayor frecuencia todavía siendo consecuentes con su palabra y obra. Abandonar al que más nos necesita sin ninguna piedad cuando las cosas no van del todo bien es mezquino, ruin, y hace mostrar la cara oculta de nuestra sociedad, una sociedad aprovechada, que sólo sonrió cuando quería lucrarse.
Además el tema que nos ocupa no sólo es moral, humanista o ético, sino que es un asunto de relevancia científica. Estamos cuestionando un asunto sobre el que es bastante fácil documentarse con rigor médico para poder tener opinión. Son muchos los estudios que han detectado la existencia de las desigualdades sociales y, una vez leídos, los políticos hubieran tenido más facilidad para tener una visión más humana de la realidad que se verá afectada con este decretazo. Si lo que se pretendía era cambiar el modelo sanitario, deberían mostrar con claridad hacia dónde pretenden llevarlo, porque, de igual forma como sucede con el rumbo de la vida, a veces es mejor conocer bien la dirección del viaje más que la velocidad. Si no sabemos hacia dónde queremos llevar el barco, ningún viento nos será favorable por mucho que corran queriendo ahorrar. Es por eso que somos muchos a los que nos parece que las decisiones importantes deben ir siempre bien documentadas para evitar que parezcan simples ocurrencias de tertulianos. Quiero pensar que, si realizamos un análisis sosegado de la situación, podremos ver en un ejercicio de introspección sincero que nuestra sociedad es mucho más sana, humana y generosa que la que esta medida puede sugerir.
Entre otras muchas cosas este decreto dificultará el proceso de integración de algunos inmigrantes y, las primeras críticas que recibió el Gobierno por ello, las esquivó contestando que las personas podrán seguir accediendo igualmente a los servicios de urgencias y que, como en los naufragios, las mujeres embarazadas y los niños tendrán un trato especial, en este caso el redactado dice “en las mismas condiciones que los españoles”, es decir, que ellos mismos explicitan dos tipos de sistemas sanitarios bien diferenciados. Es evidente que alguien que legisla así desconoce totalmente para qué están destinados estos servicios de urgencias (aunque la palabra les debería dar una pista) y peor si cabe aún, cuál es la cartera de servicios y el motivo de tener una Atención Primaria potente. Una buena opción hubiera sido pedir colaboración a los profesionales que conocen bien por dónde es más fácil recortar. Convoquen a los profesionales y verán cómo les responden fielmente y con eficacia. Quizá deberían invitar a la mesa de las decisiones a tomar café a algún Médico de Familia que mientras removería el azúcar les explicaría con maestría qué implica abandonar sanitariamente a las personas desvalidas.
Es posible que los complejos conceptos de prevención, atención integral de las personas y manejo de la patología crónica sean más fáciles de comprender si con el café se acompaña de algo sólido, que sea más fácil de tragar, sobre todo cuando se trata de decisiones complejas como las expuestas.
Dr. Jorge Soler. Médico de Familia
Twitter: (jsoler_)
una deuda pendiente
Entre las muchos reconocimientos y agradecimientos que políticos y sociedad en general deben a los profesionales del mejorsisemasanitariodelmundo, es el haber acogido sin rechistar y sin mermar la calidad general de la atención sanitaria, el explosivo fenómeno dela inmigración en España.
Médicos, enfermeras, y otro personal se merecen un señal de gratitud – que sigue sin aparecer- por parte de esa sociedad que asumió esa inmigración, se beneficio de ella y decidió tratarlos como iguales con respecto al derecho a a la asistencia sanitaria. Con poco o ningún aumento presupuestario se incrementó de golpe el número de pacientes, de unos pacientes muy especiales con distinto idioma, distinta forma de pensar y con distintos hábitos.
Los profesionales sanitarios lejos de huir del problema se han enfrentado a este como han podido, por encima incluso de su deber, han logrado que la atención sanitaria fuera igual que antes de la sobrecarga. Es más han afrontado el asunto como solo ellos saben, estudiando nuevas enfermedades, nuevas formas de comunicarse, poniendo una sonrisa en lo que solo era desidia por parte de los que mandan.
Estas reflexiones me las hice por primera vez, hace ya algunos años cuando me reciclaba en el servicio de urgencias y vi a mis compañeros enfrentarse con profesionalidad a una situación para mí desconocida, me las hago cuando hablo con compañeros como Joaquin Morera o los del grupo de atención al inmigrante de la semfyc, y me las hago ahora que estoy leyendo el estupendo libro de mi amigo Jorge Soler ¿Por qué lloran los inmigrantes? del cual escribiré una recensión pronto.
comienza el baile
Con este afortunado titular se ha iniciado la campaña de prensa y concienciación del Grupo antiburocracia de la comunidad de Madrid con la que se pretende: disminuir la tareas burocráticas que anegan las consultas de los médicos de familia, que los médicos de cabecera dejen de actuar como amanuenses de otros profesionales y que la atención primaria deje de ser «el coche escoba» que recoge y hace todo lo que otros no quieren hacer – y sin cobrarlo-
Médicos de familia de Madrid no quieren hacer las recetas de los demas Madrid 01/07/2008 El Grupo Antiburocracia de Atención Primaria ha anunciado que el próximo 1 de Septiembre los médicos de familia de la Comunidad de Madrid dejarán de hacer recetas de medicamentos a los pacientes cuyos tratamientos no hayan sido prescritos por ellos, con lo que se evitará una actividad que «satura de papeleo» la consulta de AP y convierte al facultativo en «escribiente».
Según este Grupo, a partir de la fecha citada, dejarán de transcribir a receta oficial la medicación recetada por otros médicos, práctica que, según la organización, se ha hecho habitual principalmente por parte de médicos de hospitales, ambulatorios y Urgencias SUMMA 112. En este sentido, los médicos de Atención Primaria han denunciado que es costumbre muy extendida que el paciente acuda a los especialistas y que éstos le prescriban tratamientos en hojas no válidas para el descuento en farmacia, y muchas veces sin sello con los datos del médico prescriptor ni firma reconocible. Sigue leyendo

