Categoría: informatica en medicina
M-health: much ado about nothing (4)
There is nothing so useless as doing efficiently that which should not be done at all.
No hay nada tan inútil como hacer eficientemente lo que no se debe hacer
Hace poco leía en twitter la recomendación de un médico especializado en informática, que con entusiasmo elogiaba una aplicación Your Man reminder, realizada por Rethink Breast Cancer una organización benéfica canadiense dedicada a promocionar la lucha contra el cáncer de mama entre las mujeres jóvenes.
Con una visión fresca y descarada pretenden llevar un mensaje de concienciación frente a esta enfermedad a mujeres por debajo de los cuarenta. Su web es atractiva y con estilo, en ella reflejan todas sus actividades entre las que incluyen una presencia activa en lo que se ha dado en llamar la web 2.0. En este contexto han creado un app tanto para I-phone como para Android de distribución gratuita. En esta app en la que una serie de tíos macizos recuerdan a las mujeres, que instalan la aplicación en su smartphone, que deben chequease el pecho regularmente.
Algunas mujeres consideran ofensivo trasladar la obsesión masculina por el cuerpo como simple objeto de placer, a otras sin embargo les parece divertido. Parece que la aplicación es exitosa (al menos para nuestros expertos) y es de esperar que si un hombre de buen ver, con voz y poses sugerentes recuerda a las mujeres periódicamente que deben tocarse, mirase y chequease el pecho (TLS en el original) esta práctica aumentara.
No se trata aquí de ver lo adecuado y la ideología que subyace en el mensaje, nos alejamos de ese debate, lo que si debemos remarcar que esta app fomenta (y si lo hace con éxito, peor) una tarea preventiva que no debería ser fomentada.
Desde hace años se ha discutido acerca de si la autoexploración mamaria es útil para detectar el cáncer de mama de forma temprana y si aumenta las posibilidades de supervivencia. Tras ser inicialmente una recomendación generalizada de diversas sociedades y asociaciones médicas, las publicaciones de estudios clínicos comprobaron que la autoexploración de las mamas no reducía la mortalidad por cáncer de mama, e incluso podía ser nociva ya que da lugar a biopsias innecesarias.
El grupo de trabajo americano sobre actividades preventivas (USPSTF) desde 2009 se posiciona en contra de promocionar la autoexploración mamaria como métodos de prevención del cáncer de mama alegando un tipo de recomendación D , es decir que hay certeza de moderada a alta de que esta actividad no tiene ningún beneficio neto o que los daños superan los beneficios. El grupo canadiense Canadian Task Force on Preventive Health Care también se manifiesta en el mismo sentido y dice de forma explicita que: Recomendamos no aconsejar a las mujeres a practicar de forma rutinaria el autoexamen de mama
Este es un buen ejemplo que como la moda m-health puede ser contraproducente en la medida que ayude a hacer correcta y con éxito una cosa incorrecta, o que no debería hacerse.
La solución inmediata de regulación y/o acreditación de aplicaciones móviles, en apariencia fácil, es tan poco viable como cualquiera de las medidas que se intentado aplicar para regular Internet. Si algún éxito podría tener medidas regulatorias serian en casos extremos que claramente podría perjudicar a la salud de sus usuarios, pero en los menos claros es francamente difícil. Aun hoy, existen organizaciones (de médicos y pacientes) que recomiendan vivamente la autoexploración, y no es raro hojear una revista o ver un programa de televisión donde esta práctica se recomienda como parte de una educación sanitaria mal entendida.
¿También los “regulamos” a ellos?, o solo a las nuevas tecnologías cuyo único pecado es ponernos ante el espejo (magnificado eso sí) de la imperfección del sistema sanitario, para trasmitir un mensaje univoco y sin fisuras sobre el verdadero valor de las medidas preventivas.
M-health: much ado about nothing (3)
De los creadores de ¡Quiero tener una web!, ¡Quiero posicionarme en Google! y de los productores de ¡Soy 2.0! y ¡Hay que estar en Facebook!…….
Próximamente en las mejores tabletas y smatphones: ¡Quiero tener una App!
Que un determinado movimiento como el de la m-health y las apps moviles (pequeñas aplicaciones o software para fines específicos en dispositivos móviles) se ponga de moda es bueno para su difusión e implantación. No hay nada mejor que de pronto estar en el ojo del huracán y que todo tipo de personas se interesen por ti.
Pero las amenazas también afloran, como se dice el blog A la guillotina (de donde proviene la frase inicial de este post) “Cuando la moda pasa el problema queda”. Si hemos gastado tiempo y dinero en la estrategia equivocada, puede que hallamos quemado las posibilidades de (otras) nuevas tecnologías que realmente solucionen nuestro problema de forma eficiente.
Toda, institución, servicio sanitario, sociedad científica, colegio o grupo relacionado con la sanidad se ve impelido de pronto a tener una app. Es poco significativo que sirva para algo, o que la app no sea la solución. No importa, haciéndola, te garantizas salir en los periódicos sectoriales, un puesto en los congresos y reuniones, que te aloje una incubadora y que seas considerado un innovador, o mejor aún que los gurus te alberguen en su seno (ya no necesitaras “hacer”, solo hablar) de m-health.
En los últimos meses hemos asistido al lanzamiento de un servicio on line de ayuda a la toma de decisiones, que nos brinda un simple pero buen ejemplo. Esta compañía privada con una excelente campaña de marketing está estableciendo alianzas con distintas sociedades científicas, al menos dos (una nacional y otra autonómica) son de atención primaria. A la vez esta herramienta de ayuda en la consulta está volcada en prestar sus servicios, y hace hincapié en ello, en forma de apps.
Al contrario de los médicos hospitalarios, los médicos de familia somos elementos de culo plano y silla. Nosotros no correteamos alegremente por el edificio con la bata llena de adminículos, como hacen estos colegas. Nosotros no nos coronamos la testa, ora con un ridículo gorrillo, ora con una gafamicroauricular bluetooth como hacen los cirujanos 2.0.
Los médicos de atención primaria pasamos consulta sentados muchas horas al día delante de un gran ordenador. Salvo el tiempo dedicado a los avisos domiciliarios (cada vez menor, pero ese es otro tema) no necesitamos dispositivos, ni apps móviles. Aunque alguno sueñe con ello, no somos discípulos del Dr. Gadget. Si nos quieren ofrecer herramientas de ayuda a la toma de decisiones con acceso rápido a información de referencia; es mucho más útil que estas herramientas se sitúen donde pasamos consulta con el paciente, es decir en estén en páginas web o aplicaciones para ordenadores de sobremesa.
Toda organización sanitaria que quiera trabajar con las nuevas tecnologías debería saber diferenciar qué es una tendencia pasajera, de lo que no es, y sobre todo que parte de la tecnología se adapta a su producto y a sus usuarios potenciales. De lo contrario perderá muchas oportunidades. En este nuevo mundo digital no hay que estar por estar, el abuso del apellidos de moda sin demasiado sentido, conlleva a la larga hastío, desinterés y retraso en la adopción de las tecnologías que realmente importan.
M-health: much ado about nothing (2)
La m-health se basa en la utilización de dispositivos electrónicos multimedia cómodos y fáciles de utilizar que son además móviles y ubicuos. Estas características los convierten en herramientas imprescindibles para los profesionales sanitarios, con solo adaptar (o crear de nuevo) aplicaciones informáticas, que ayuden a las tareas cotidianas de estos . Por este camino la m-health tiene un futuro fructífero ya que las bases están implantadas desde hace tiempo, a saber: un creciente parque de dispositivos portátiles (ligados la telefonía móvil sobre todo), el desarrollo de la tecnología wireless y la popularización de las aplicaciones informáticas para sistemas operativos “móviles” (apps).
Sin embargo los peligros acechan y no son despreciables. El primero de ellos tiene que ver con las excesivas expectativas y con la magnificación de su importancia. El segundo y ligado con el anterior los inconvenientes de haberse convertido en tema de moda o tendencia. El tercero es olvidar, y muchos de sus proponentes lo hacen, que como toda intervención en medicina debe estar avalada por pruebas fehacientes de su utilidad y eficacia. El cuarto peligro, que no el último, tiene que ver con el aforismo de Peter Drucker: No hay cosa más inútil que hacer eficientemente aquello que en realidad no se debería hacer.
Veamos algunos ejemplos
Recientemente en una reunión, de esas que no le gusta al Sr Lobo, un guru pontificaba sobre la importancia de la m-health, hasta el punto de que obligaría a replantearse el modelo sanitario. Según este “experto” el papel de gatekeeper (portero) del médico de atención primaria ya no sería necesario. Se utilizaba como prototipo (minimalista) la detección del melanoma con aplicaciones móviles específicas. Especulaba con el hecho de que si con estas apps el paciente puede diagnosticar(se) un melanoma en pocos segundos, podría acudir al especialista directamente sin necesidad de pasar por un filtro (percibido como) barrera de acceso al médico que de verdad cura.
Ampliando el modelo: Si con dispositivos y aplicaciones móviles, se puede seguir a los enfermos crónicos (el reto de la “cronicidad) desde el hospital, para que necesitamos un elemento humano intermedio percibido como ineficaz y gastoso. Se propone en definitiva de un cambio del sistema, sustituyendo al portero humano, por un portero automático, manejado por el paciente (empoderado).
Con indudables ventajas y beneficios ¿No?
La exageración y la confluencias de intereses (no siempre confesables) es consustancial con el lanzamiento de toda nueva tecnología-Sin embargo el entusiasmo no puede incrementar la capacidad que se está otorgando a estas nuevas aplicaciones de la tecnología en sanidad y por supuesto tampoco da soporte para reclamar un cambio radical del sistema sanitario.
Un artículo pendiente de publicar publicado en la revista JAMA Dermatology con el gráfico título de: “Inexactitud diagnóstica de aplicaciones para teléfonos inteligentes en la detección del melanoma” contesta a los expertos en sus exageradas esperanzas en este conjunto de tecnologías.
En este estudio de precisión diagnóstica se evalúo la sensibilidad, especificidad y valores predictivos de cuatro aplicaciones para teléfonos inteligentes (apps) en la detección de melanoma. Se utilizaron imágenes de lesiones dermatológicas pigmentadas, que habían sido analizadas tras su resección. Se usó como patrón oro de comparación el diagnostico anatomo-patológico final de cada una de estas lesiones. De las cuatro apps seleccionadas, tres se basaban en un algoritmo de identificación de la imagen, principalmente los bordes, y en la restante el reconocimiento se hacía por un dermatólogo experimentado al que se enviaban las imágenes por la red.
En cada aplicación se contrastaron un total de 188 imágenes de lesiones pigmentadas, de las cuales 60 eran melanomas y 128 lesiones benignas. La sensibilidad de las aplicaciones, o lo que es lo mismo el porcentaje de verdaderos positivos entre todas lesiones malignas, varió de 6,8% a 98,1% que fue precisamente la aplicación en la que el dermatólogo estaba involucrado. La especificidad y los valores predictivos se pueden ver en el artículo. Para los que les cuenta entender estos arcanos de la interpretación de las pruebas diagnósticas, los mismos datos se pueden representar en forma de frecuencias naturales, que parecen más intuitivas que las probabilidades, como hacemos en la figura con los datos de una de las apps que tuvo resultados promedio.
Figura.- Medidas que determinan la validez y seguridad de una apps en el diagnóstico de melanoma (sensibilidad, especificidad y valores predictivos) expresadas en forma de frecuencias naturales.
Tras analizar los datos los autores se plantean la fiabilidad de estas aplicaciones y afirman que estas pueden en potencia, dañar a los usuarios, no sólo por el mal rendimiento en el diagnóstico de melanoma, sino también por la posible omisión o retraso de atención médica estándar. La preocupación principal de los autores, que se puede hacer extensible a otras facetas de la práctica médica, es que el uso generalizado de dispositivos y aplicaciones sin regulación y/o aprobación previa, pudiera dar lugar a un daño mayor que el pretendido beneficio que proclaman.
M-health: much ado about nothing (1)
Apenas repuestos de la web 2.0, lo gurús a la violeta que proliferan en jornadas, congresos, incubadoras y “socialwiks” nos anuncian el advenimiento de una nueva virguería quevaarevolucionarlaasitenciasanitaria (así todo seguido) se trata de la mHealth (also written as m-health) o mobile health, o salud móvil, que no es que se mueva la salud, sino que se utilizan dispositivos móviles para practicar la medicina.Seria curioso saber cómo se le llama en aquellos países donde al teléfono móvil se le llama celular (¿cell Health?, ¿medicina celular?)
Ya el primer intento de elevarla de categoría taxonómica es un tanto pretencioso, es como si habláramos de RM-traumatología para hablar de simple hecho del uso incremental de la resonancia magnética en esta especialidad. Igualmente no deja de ser peculiar que el método y la herramienta de nombre al resultado y a su práctica y no al revés.
Justo es reconocer que los sistemas basados en salud móvil poseen funciones y características que resultan muy útiles en el entorno sanitario.
Los servicios que proporciona van desde ayudas diagnósticas durante la consulta, hasta facilitar el acceso, intercambio y gestión de información clínica, pasando por el desarrollo de una telemedicina cercana y asequible, sin olvidar su contribución a la monitorización de constantes biológicas.
En algunos casos facilitan prestaciones sanitarias tradicionales, en otros suponen una pequeña revolución al permitir nuevas actividades imposibles con la tecnología previa. De aquí, a pensar que van a contribuir a un cambio de modelo sanitario va un trecho importante que la realidad todavía se niega a cubrir.
La denominada m-health no es más que un conjunto de nuevas tecnologías inhalámbricas para el cuidado de la salud en todas sus vertientes, que como todo nuevo instrumento o intervención sanitaria debe estar sujeto a evaluación y demostrar su eficacia con pruebas surgidas de ensayos rigurosos, vamos lo que conocemos como evidencia.
Actualmente no parece haber intervenciones mHealth que cumplan los requisitos probatorios, que se le requieren por ejemplo a otros dispositivos o a los mismos fármacos.
La revista Plos Medicine ha publicado un ensayo Scaling Up mHealth: Where Is the Evidence? que se pregunta dónde está la evidencia que permita desarrollar la M-health, los autores son conscientes de la dificultad que implica mostrar la eficacia de estas nuevas tecnologías, pero también de la necesidad de hacerlo. Aunque consciente de que hay que promover su desarrollo y ampliar su campo de acción, se preocupan de que en estas iniciativas sea creciente el papel de la industria, compañías de teléfonos móviles en su mayor parte, restando influencia a investigadores, gobiernos o proveedores de atención sanitaria. Industria que considera los resultados no en términos de mejora de los resultados de salud, sino en dividendos.
La cooperación público-privada es de importancia fundamental en la evolución de la m-health pero no se puede dejar en exclusiva en manos de las grandes compañías de comunicación y sobre todo no se puede dejar en manos de la especulación sin pruebas que confirme su valor y eficacia real.
Como se dice en el propio artículo “En cierto modo, la tecnología móvil tiene un atractivo mágico para los interesados en la salud mundial por encima de las ventajas que se han demostrado con pruebas sólidas” .
Faroles sanitarios
Un artículo reciente sobre el desarrollo de la medicina basada en la evidencia (MBE) titulado Framework of policy recommendations for implementation of evidence-based practice: a systematic scoping review, muy bien reseñado por Concha Campos en su blog de BiblioGetafe, da una serie de recomendaciones para promover la práctica de la MBE.
Entre ellas destaca la propuesta del uso de ordenadores con acceso a Internet y en el sitio de toma de decisiones, sistemas que permitan el acceso a Guías, protocolos y temas evaluados críticamente (CATs) y sistemas de apoyo a la toma de decisiones automatizada con prioridad de revisiones sistemáticas.
Es triste comprobar que en nuestro país no se cumple muchas de estas propuestas, ni siquiera la más básica de acceso a Internet, ya hace tiempo que la iniciativa Internet en la consulta puso de manifiesto la incongruencia de muchos servicios sanitarios autonómicos que impedían, o imponían restricciones absurdas al acceso a redes desde las consultas.
A la vez que se las daban de modernas en redes sociales y eventos 2.0 de todo tipo, no dejaban que su profesionales se impregnaran de esta nueva opción tecnológica.
Les importa más salir en la prensa con telecronicidades y pacientes conectados, que un médico de pueblo tenga acceso al amplio mundo de información que Internet permite.
La ultima sorpresa es leer la opinión de médicos de familia vascos, expresada en un documento, donde junto a una serie de propuestas (relacionadas con el mal funcionamiento del sistema de prescripción electrónica) hacen la siguiente reflexión:
No se entiende que exista presencia institucional de Osakidetza en las redes sociales cuando estas mismas redes se vetan a los profesionales. Pedimos a la dirección de asistencia sanitaria que elabore un catálogo de herramientas a las que deben tener acceso los profesionales para poder realizar de forma satisfactoria sus labores asistenciales, docentes y de investigación
¡En fin, Pilarin!
Dr Google
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Herramientas web 2.0 para un equipo de atención primaria
Herramientas web 2.0 para un equipo de atención primaria por Pablo Perez
Da Da Da
Imagina que por un momento la entrada de datos en las historias clínicas electrónicas (HCes) de atención primaria de este país tuvieran una normalización mínima que permitiera utilizar los datos de manera rápida, fácil y fiable. No intrusiva, ni retardadora, pero normalizada al fin y al cabo. Piensa en un dato como las “alergias” a medicamentos u a otros alérgenos, datos sencillos y con un alto grado de cumplimentación en estas HCes. Supón que pudiéramos juntar todos los datos sobre alergias de los millones de HCes que se han ido abriendo en los millones de pacientes que acuden al nivel primario de atención. Aprende como todos esos datos se puede referenciar geográficamente, por ejemplo en forma de mapas.
Si esto se pudiera hacer, y se puede, estaríamos realizando un importante proceso que transforma los datos en información para la toma de (las mejores) decisiones.
Uno de estos procesos que se engloba en el término genérico de Prescribing Analitycs es lo que ha hecho un grupo inglés conformado por una consultora tecnológica médica Open Health Care, una tech start-up especializada en “big data” Mastodon, el Open Data Institute y Ben Goldacre médico y divulgador científico.
El objetivo, en este caso, es llamar la atención sobre la variabilidad injustificada en la prescripción de medicamentos.
La iniciativa Prescribing Analitycs en su primer trabajo ha analizado las recetas de dos estatinas (fármacos utilizados para disminuir el colesterol en sangre) prescritas en el National Health Service (NHS). Las estatinas originales se venden con su marca comercial y tienen una alternativa en forma de medicamento genérico mucho más barato. Lo que hace el estudio es representar en un mapa de Inglaterra las porcentajes de estas estatinas por marcas y genéricos, obteniendo una representación visual de la prescripción muy impactante y que permite identificar posibles ahorros (potenciales) en el gasto producido por estos medicamentos. Aunque se dispone de datos a nivel de Medico General (GP) los datos aparecen agregados por Primary Care Trust y Clinical Commissioning Group.
¿Es posible hacer algo parecido en España?
Pues no, aunque los datos están y en muchos casos son más abundantes que los que puede disponer el Reino Unido. Sin embargo fallan muchos otros preceptos, desde la calidad de los propios datos hasta la fragmentación de los programas utilizados, pasando por su falta de normalización y heterogeneidad en el formato (el amor de los funcionarios por los PDFs , tiene algo de psiquiátrico digno de estudiar)
Pero la premisa más importante está relacionada sin duda con la disponibilidad de estos datos.
Si alguien quiere hacer algo así en nuestro país, se encuentra con un muro de dificultades que hace que los datos sean poco menos que inaccesibles. No hay una mínima cultura de”Open data”. Aquí cada responsable guarda en la faltriquera, como si le fuera la vida en ello y como si fueran suyos, los datos necesarios para hacer este tipo de análisis. Si al menos los hicieran ellos (aunque fuera en una mínima proporción) pero tampoco, actúan como el perro del hortelano y hurtan a los interesados la oportunidad de crear nuevas herramientas de información verdaderamente innovadoras





