“Empujoncitos” para vacunarse de la gripe

Un artículo publicado en JAMA Internal Medicine en enero de este año presenta un ensayo clínico aleatorizado que evalúa si una intervención de nudges (empujoncitos) dirigida a pacientes y profesionales de atención primaria aumenta la vacunación antigripal en adultos mayores durante las visitas médicas.

El estudio BE IMMUNE se llevó a cabo en dos grandes sistemas académicos (Penn Medicine y UW Medicine) e incluyó 80.039 pacientes de 50 años o más, todos con una visita programada de atención primaria y pendientes de vacunarse frente a la gripe. Las 48 (47 a lfinal) consultas participantes se asignaron aleatoriamente en proporción 2:1 a una intervención multifactorial o a la atención habitual. La población tenía una edad media de 65,8 años, 56% de mujeres, 62,7% de personas blancas, 23,4% negras y 3,9% hispanas; casi un 30% vivía en áreas de menor renta.

La intervención combinó tres componentes dirigidos a pacientes y profesionales. Para los pacientes se enviaron mensajes de texto previos a la cita, 3 días y 1 día antes, utilizando un encuadre de “dotación” (se les decía que la vacuna estaba “disponible” o “reservada” para ellos en la primera y última cita respectivamente), con versiones automatizadas por voz y traducciones según idioma preferido. Para los clínicos se implementó (1) un aviso de “pendiente” vacunación, automática en la historia clínica electrónica, que el profesional solo debía aceptar o cancelar, y (2) correos mensuales con comparaciones de sus tasas de vacunación respecto a colegas (feedback de comparación entre pares).

Además, dentro del brazo de intervención se identificó a pacientes con alto riesgo de no vacunarse (por edad ≥70 años, raza negra no hispana, residencia en zonas de menor renta o no vacunación el año previo). Estos pacientes de alto riesgo se aleatorizaron individualmente 1:1 a recibir un nudge intensificado mediante mensajería bidireccional o a mantener el recordatorio estándar. El resultado primario fue recibir la vacuna durante la visita; un resultado secundario fue la vacunación en los 3 meses posteriores, junto con la tasa de órdenes de vacunación registradas.

En el análisis por intención de tratar, la intervención multifactorial aumentó significativamente la vacunación en la visita: la probabilidad ajustada fue del 31,4% en las consultas de intervención frente al 26,4% en las de atención habitual, con una diferencia absoluta de riesgo de 5,1 puntos porcentuales y una odds ratio ajustada de 1,28 (IC 97,5 % 1,13–1,45; p<0,001). Esto se tradujo en más de 2.600 pacientes adicionales vacunados durante el periodo de estudio. A los 3 meses, la probabilidad de estar vacunado también fue mayor (37,5% vs 33,8%; diferencia de 3,7 puntos; OR ajustada 1,18). Las órdenes de vacunación firmadas en la visita aumentaron del 27,6% al 34,7%, con una diferencia de 7,2 puntos y OR ajustada de 1,40.

En cambio, la mensajería bidireccional no ofreció beneficios adicionales en el subgrupo de alto riesgo. Entre estos pacientes, la odds ratio ajustada para completar la vacunación en la visita al comparar mensajería bidireccional versus estándar fue 1,00, sin diferencias significativas ni en vacunación en la visita ni en los 3 meses ni en la tasa de órdenes. Los autores sugieren que el formato puramente automatizado, sin intervención humana, y las barreras más profundas de este grupo podrían explicar la ausencia de efecto.

Los análisis de subgrupos mostraron que la intervención fue efectiva tanto en pacientes de menor como de mayor riesgo de no vacunarse, y también en aquellos con mayor riesgo clínico según comorbilidad, aunque con cierta variación en la magnitud del efecto entre los dos sistemas sanitarios. Un análisis exploratorio en el tiempo evidenció un descenso general de las tasas de vacunación según avanzaba la temporada, pero el efecto relativo de la intervención se mantuvo estable.

Los autores concluyen que una intervención conductual a varios niveles, totalmente automatizable y basada en la historia clínica electrónica, puede aumentar de forma modesta pero relevante la vacunación antigripal en atención primaria, con poco consumo adicional de recursos. Señalan como limitaciones la imposibilidad de aislar el efecto de cada componente y posibles datos incompletos de vacunación en otras instituciones, y proponen estudios futuros que exploren componentes individuales o intervenciones más intensivas (como navegación personalizada) para abordar las dudas de los pacientes sobre la vacuna.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.