Frio en el cuerpo

En las primeras ocasiones que trabaje como medico, consultó una chica joven con claros síntomas de cistitis, que ella achacaba a un enfriamiento más o menos local, durante sus recientes vacaciones. Tal afirmación me produjo sorpresa, ya que nadie me lo había contado durante la carrera. Mi enfermera (sí, hubo una vez que la enfermera y los médicos pasaban consulta juntos) infinitamente más sabia y experimentada que yo me lo aclaró, con la lapidaria frase de que, si fueras mujer lo entenderías.

En esos momentos una búsqueda de la evidencia que soportara tal afirmación fue infructuosa y me tuve que quedar con la sabiduría popular empírica que determinaba que la cistitis casi siempre era precedida de un “enfriamiento”. Años más tarde y de forma casual encontré un artículo realizado por médicos generales noruegos con el sugestivo título de Infección sintomática del tracto urinario inferior inducida por el enfriamiento de los pies. Un ensayo clínico controlado. En este estudio controlado abierto y no aleatorio se incluyeron veintinueve mujeres sanas, con antecedentes de tres o más episodios sintomáticos de infección urinaria durante el año previo, a las que sumergió las piernas y pies en agua cada vez más fría durante 30 minutos. Tras medir los síntomas y realizar análisis de orina en tira en cada micción durante un período de 72 horas tras el enfriamiento y otro período de registro de igual duración, encontraron que seis mujeres desarrollaron síntomas de infección urinaria baja, con confirmación bacteriológica en cinco de los casos, en comparación con ninguno en el período de control.

La conclusión de los autores es que el enfriamiento de los pies parece provocar una infección urinaria sintomática en mujeres propensas a la cistitis.

En apoyo de esta conclusión, tenemos un estudio de casos y controles que exploró el papel de una serie de factores y comportamientos en el riesgo de tener infecciones urinarias en mujeres entre 40 y 65 años en Michigan e Israel. En este estudio se vio que uno de estos factores, más frecuente entre los casos de ITU que en los controles, era un episodio reciente de manos, pies, espalda o glúteos fríos que durara más de media hora. Los mismos autores, del artículo comentado en primer lugar, dentro de otro estudio de casos y controles encaminado a encontrar posibles factores de riesgo para las infecciones urinarias en mujeres, además de la actividad sexual, encontraron con más frecuencia en los casos que en los controles: manos, pies y glúteos fríos, con una odds ratio de valor similar al que presentaba, por ejemplo, la retención voluntaria de la orina.

Parece por tanto que los viejos consejos de evitar el enfriamiento o evitar permanecer con el bañador húmedo durante un tiempo prolongado no son tan descabellados y tienen su base en evidencia, que vale, que no es para tirar cohetes pero con menos se han iniciado tratamientos para el COVID-19.

Todo sea por no incrementar el riesgo de cistitis.

Publicado como parte de un articulo en AMF-actualización en medicina de familia

Dedicado a Maldita ciencia.es que decía que: No, no hay evidencias de que andar descalzo (ni el frío, en general) provoque cistitis

  1. Rosa María Abásolo Galdós

    A mi me han dicho algunas pacientes que relacionan la infección urinaria con el estrés y yo lo he comprobado en mi misma. Se sabe que el estrés puede provocar infecciones pero sin embargo casi nunca se menciona como causa de las mismas.

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