me duermo

La manera de afrontar la propia enfermedad  por parte de un médico varía según los individuos y con toda probabilidad esta variación difiera poco de la que se roncoda entre los no médicos. Entre las pequeñas diferencias esta la capacidad de análisis e interpretación de los síntomas, incluso los más precoces y sutiles y aunque sea de manera retrospectiva.  Es lo que hace Howard Tandeter médico israelí que en un delicioso relato nos cuenta como se fue desarrollando “su” síndrome de apnea durante el sueño (SAS) y como descubrió que síntomas poco conocidos como la nicturia o la depresión eran debidos a esta enfermedad.

Aprovechando su narración otro médico en una carta al director se atreve a asociar sus ataques de gota e incluso su fibrilación auricular con un largo y no diagnosticado SAS, lo que le da argumentos para preconizar un mayor índice de sospecha por parte de los médicos de familia y un mayor utilización de las pruebas diagnósticas.

Lamentablemente y como señala en su editorial el director de la revista, la polisomnografia es poco accesible con largas listas de espera. Es necesario encontrar algo más que los síntomas que nos permita cribar previamente los candidatos de esta prueba patrón. El sugiere, con otros la medida del cuello (> 43 cm y síntomas=buen candidato) y la literatura médica está llena de estudios sobre cuestionarios que permitan seleccionar la población y aumentar la sensibilidad de la prueba, si bien no parece haberse encontrado todavía un instrumento eficaz en un alta proporción de casos.

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