¿Libre elección?…..¿Mentira?

por Joaquín Morera Montes. Médico de familia

Tras más de un año desde que se implantó la libre elección en Madrid, en algunos centros, es más difícil el poder ejercer el derecho de cambio de médico de lo que lo era antes.

Aunque la idea está muy bien porque defiende un derecho clave de la atención sanitaria, la realidad exige una revisión en profundidad del modelo.

En el centro de salud donde trabajo intentar cambiar de médico es simplemente una utopía. La razón es muy simple, la media de pacientes asignados por cupo es muy superior a la “cifra umbral” que se ha considerado adecuada y a partir de la cual se puede rechazar la libre elección argumentando que no es recomendable la nueva asignación por exceso de cupo. Todos los cupos médicos, sin excepción, pasan con creces esta “cifra umbral” que en nuestro centro es de 2066, siendo el cupo con menos pacientes asignados de 2111 y el máximo de 2285 (cifras oficiales a 31 de agosto de 2011).

Esto lleva a situaciones tan increíbles como que un paciente que no está en  absoluto de acuerdo con el trato recibido por el médico (con razón o sin ella), solicita el cambio y se encuentra con que no ha sido aceptada su solicitud. Ha sido temporalmente atendido por otro médico, el que en principio eligió,  pero en uno o dos meses recibe una carta que le indica que sigue con el médico previo. Esto tiene mucha importancia si ha existido alguna discusión entre paciente y médico, encontrándose ambos en una situación totalmente desagradable y forzada que no ayuda nada a la relación paciente-medico, al establecimiento de las necesarias alianzas entre ambos, ni a una atención mínimamente correcta. Se ha dado el caso de cambiarse de médico porque no se le había concedido una incapacidad temporal (IT) por no considerarlo indicado, haber  solicitado el cambio de médico, ser atendido por otro facultativo que le atiende y le da la IT pero no lo acepta en su cupo y vuelve al médico previo con una IT que tiene que continuar aunque no esté de acuerdo con tal proceder. Esto puede pasar igual con un tratamiento, solicitud de pruebas, etc. En todos los casos se produce una situación realmente desagradable, cuando no conflictiva o incluso de riesgo.

Es cierto que al paciente le queda la opción de solicitar a otro facultativo, pero se convierte en un “rodador” que no será aceptado por nadie de forma definitiva. Por último, el paciente puede solicitar mediante instancia al altísimo (responsable en la Gerencia) el cambio, que será realizado de facto y sin que medie opinión de ningún facultativo, aunque la mayoría no conoce esta posibilidad.

Esta situación también va en contra del derecho de elección de cualquier ciudadano al conocer la opinión favorable sobre algún médico en concreto y el derecho a cambiar para ser atendido mejor según el criterio de quién elije.

En estas  circunstancias además es muy fácil caer en la selección adversa, es decir,  no elegir a los pacientes que se suponen conflictivos o a aquellos que puedan dar más trabajo (por ejemplo los que tengan patologías crónicas, pluripatológicos y mayores) y elegir sin embargo a aquellos que acuden muy poco y son jóvenes. Los cupos se llenan así de población que dan “poco trabajo”, quedando en un círculo de mala atención precisamente quienes más precisan de ella.

Como usuario y también como profesional  creo que, según está en este momento la libre elección, se está engañando y faltando al respeto de todos los implicados. El haber creado una normativa sin tener las herramientas adecuadas para que siempre pueda llevarse a cabo es una medida falsa que interrumpe los derechos que como ciudadanos tenemos y que curiosamente antes podíamos ejercer con mayores garantías. En estas circunstancias se convierte en una medida exclusivamente de propaganda política.

La única manera de que sea una medida real es teniendo los umbrales siempre en una cifra superior a la de la mayoría de los cupos, y en cualquier caso superior a la media del centro, teniendo en cuenta los óptimos que están establecidos para poder realizar una atención adecuada a las necesidades de la población (nunca más de 2000 pacientes para los cupos normales de medicina de familia, sin dispersión geográfica ni situaciones especiales). Y si no puede ser así será mejor dejarlo como estaba antes para que el médico no pueda rechazar por exceso de cupo. Aunque no es la mejor solución al menos será sincera, el paciente podrá ejercer sus derechos y los médicos mostraremos nuevamente que somos capaces de asumir esto y mucho más, pero sin pantomimas.

Un Comentario

  1. ana

    Dios Mio! 2285!!! Yo trabajo en una zona de especial transformacion, donde los cupos son mas pequenos por ser zonas conflictivas, y mi cupo es de 3550 enfermos. Pero de que os quejais muchachos??? Venirse para el sur, que entonces si que os quejareis con razon.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s